PLACEBO en Chile

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Mientras en Lima recibiremos a los Beach Boys, Deep Purple y Jethro Tull, en Chile Placebo brindó dos conciertos en Santiago hace unos dias, al parecer fue un éxito rotundo.

Ningún empresario se animó a invertir en traer a Placebo... ¿por qué? ¿ Por qué nadie se arriesga en invertir por una propuesta actual en nuestro pais? ¿ Quién es el culpable de ello? ...

Sencillo, la misma gente. Los empresarios no se arriesgan en traer propuestas vigentes porque la gente se ha estancado, en los 80's para ser mas directo, y aun asi se autodenomina " de vanguardia" y se siente diferente, cuando ya han pasado mas de 20 años.

Muchos culpamos a los medios y hasta a los Dj’s de las discotecas, por no adherir en su programación actos nuevos, pero la gente se acerca a la cabina del Dj en señal de protesta porque no conoce el track, crea una burbuja en su entorno, se cierra en lo ya trillado, y piden temas que muy bien podrían escuchar en sus casas.

La década de los 80 fue una fuente muy rica, con propuestas innovadoras y bandas que realmente continúan influenciando a proyectos actuales, pero ya son "VEINTE AÑOS" y aun la gente se alegra y se siente realizada al ser estafados con la presencia de uno o dos integrantes originales como fue el caso de The Mission y A Flock of Seagulls. Ahora piden a gritos que nos visiten ABC y Spandau Ballet... ¿se repetirá la misma historia?

Repito, la década de los 80’s fue genial, también lo fue la de los 90’s y en la actualidad hay bandas realmente fantásticas. Muchos creen que en la actualidad no hay bandas geniales como habían en los 80’s, y yo les recuerdo que eso también pensaba la gente en los años 80, pero resulta que desgraciadamente esas bandas no gozan de una gran difusión, tanto radial como televisiva y pertenecen a sellos independientes pequeños.

Bueno… a no perder las esperanzas, ya que en 30 años puede ser que nos visiten Depeche Mode o Kraftwerk algo oxidados y no precisamente por la humedad de Lima.

Aquí les va la nota de prensa chilena :

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SANTIAGO, abril 02.-[/b] [/color]Sólo tenían ganas de salir al escenario y ver, por fin las caras de la fanaticada chilena de la que tanto les habían hablado. Y nueve mil enfervorizados devotos apiñados en la Estación Mapocho esperaban ansiosos el esperado debut de Placebo en Chile y en Latinoamérica. Y con puntualidad inglesa la cita partió a las 22:00 horas, como estaba prometido.

Gritos y aplausos ensordecedores cuando aparece el baterista Steve Hewitt de polera y bermudas negras. Lo sigue el idolatrado y carismático cantante Brian Molko, de camisa y pantalón en el mismo tono, que saluda al público con una reverencia y desata la histeria. Parten con Taste in men y aparece en escena el bajista Stefan Olsdal. Siguen con The bitter end y Every me, every you.

Sin despliegues de tecnología ultra impresionantes ni extravagancias decorativas y sólo con una seguidilla de hits de los casi diez años de carrera, un telón blanco de fondo, dos pantallas gigantes y las escaleras de la entrada del ex terminal de trenes como escenario, ya tenían al público en el bolsillo.

“Hola chicos y chicas. Mi nombre es Brian y el nombre de mi grupo es Placebo”, dijo en español el cantante, por si quedaba duda en alguno de los presentes sobre su identidad. Y siguieron Protege moi, Black eyed, Special Needs, English summer rain, Without you I’m nothing, I do, This picture, Special K, Slave to the wage, 36 Degrees y Pure Morning antes de retirarse del por primera vez del escenario después de casi una hora y media de show. Hora y media en la que Brian Molko hizo gala de su conciencia de rock star y se subió a cuanto objeto encontró, se acercó peligrosamente al público cuantas veces quiso y hasta le cantó a un oso de peluche, infaltable en este tipo de eventos. Y Olsdal tirando besos de cuando en cuando y haciendo la usual performance del “baile gay” de las presentaciones en vivo del grupo.

“Bella gente de Santiago, es la primera vez que venimos a su bello país. Digo esto desde mi corazón... Estamos muy impresionados por la recepción que nos han dado. Son muy especiales....Esta es la primera vez que tocamos en cinco fucking meses!!!!”, dijo Molko al volver a escena para cerrar la noche con Twenty years y dos temas del primer álbum de Placebo: Teenage Angst y Nancy Boy.

EL LADO B: LA PLACEBOMANÍA Y EL FESTIVAL DE LOS DESMAYOS

Si en el escenario lo que se desarrollaba era un concierto de rock, en la trastienda se vivía otro evento: El de los fans. Claro, porque así como algunos aguantaron la gélida madrugada santiaguina afuera del recinto donde se realizaría el show, otros llegaron más tarde y se valieron de cualquier estructura de fierro para encaramarse y ver mejor, mientras otros simplemente escalaron hasta las zonas habilitadas especialmente para la prensa y los invitados especiales.

El festival de desmayos fue punto aparte. Nada que envidiar a Luis Miguel o a Alejandro Sanz. En cifras, aproximadamente 40 jóvenes tuvieron que recibir atención médica y durante todo el concierto el desfile de fans desvanecidos fue constante.

Otros más enfervorizados admiradores no aguantaron y subieron hasta el escenario, pero fueron rápidamente sacados por los casi treinta guardias que resguardaron el reducido sector que separaba el escenario de las barreras de seguridad, y que corrieron una verdadera maratón cada vez que a Brian Molko o a Stefan Olsdal se les ocurrió bajar. Veces que, por cierto, no fueron pocas.

¿Mijito rico?... Por supuesto. El infaltable “himno” femenino de Chile no podía estar ausente y las mujeres en masa se lo cantaron a sus ídolos. Ellas también repartieron muchos “Brian te amo” a toda voz y un grito de colección: “Brayaaaaaaan!! I wanna kiss you!!” ("Brian, quiero besarte"), que venía, valga la aclaración, de un hombre.

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