Syd Barret no ha muerto, está en la sicodelia del mundo

Un grande ya no está físicamente entre nosotros, pero su legado perdurará por siempre. Líder indiscutible de la sicodelia de finales de los 60's, nos mostró a través de su arte, todo ese peculiar espectro musical como es lo ácido, lo no convencional, arriesgando incluso su reputación.

 
Syd mostró el camino a través de su formidable banda, a las nuevas generaciones, dándonos música, como claro ejemplo, el primer disco de Floyd "The piper at the gets of down", una invocación a insmicuirte en la profunda concepción entre lo sencillamente culto y el pop general. Canciones como Astronomy Domine (sencillamente un cohete espacial sicodélico hacia alturas siderales), Lucifer Sam (bajando el volumen, con el claro propósito de llamar la atención), Flaming (una evocacion hacia la naturaleza concretizada), o las gemas: Interestellar Overdrive (una improvisación de más de 15 minutos!!!, con mezcla de música concreta y melodias rockerizadas), Chapter 24 (las letras claramente inspiradas en el I Ching, libro absurdista), Bike (dedicada al LSD), rayaderas cósmicos-místicas.
 
La importancia e influencia de Barrett es ineludible, en el seguimiento de Pink Floyd hasta más o menos 1972, en que se vuelven estos, más sinfónicos y menos sorprendentes.
 
Barrett no se queda atras, y luego de su desembarco de Floyd, en 1968, nos regala joyas, recopiladas en discos como "The Madcap Laughts" o en sencillamente "Barrett", ambos de 1970, como Milky Way o Globe.
 
Syd está entre nosotros, está en la sicodelia del mundo, está en las concepciones musicales de vanguardia. El no ha muerto, está por ahí influyendo en algun nuevo desquicio rockero, altamente recomendado.