La década de los ochenta

No Disco: la primera discoteca New Wave en Lima

Aquella primera generación New Wave que asistía a fiestas particulares se trasladó a un local llamado No Disco ubicado en un sótano de la calle Schell, frente al parque Kennedy. Aquella fue la primera discoteca de la movida limeña… en pleno 1979.

Aquella esquina de la calle Schell y Los Pinos en donde ahora está La Casita, era un lugar muy concurrido por los adolescentes de entonces... En la acera del frente estaba el primer Pinball que apareció en Lima... Y a la vuelta el Bowling… un sitio obligado a frecuentar. El parque Kennedy tenía el grass hasta más arriba de la rodilla y por cierto, había muchas ratas. Al costado de lo que ahora es La Casita, en donde están los baños públicos, en ese pasaje recuerdo que había toda una zona en donde vendían anticuchos y el lugar atraía de lejos debido a sus neones verdes y al humo incesante. Junto a ese lugar había una discoteca que llamaba mi atención por algún motivo... de hecho debe de haber sido por la gente misma. Recuerdo que en la puerta había un viejo maniquí siempre con el mismo vestido... un letrero y luces de colores alrededor. Estuve parado en la puerta más de una vez. Tenía 14 años. No pude disfrutar del lugar...

Por entonces las discotecas limeñas optaban por tocar Funk, Soul, High-Energy y en general, la llamada música Disco, es decir, la música de discoteca. En oposición a ellas surgió la No Disco. Los responsables de la existencia de aquel lugar fueron el ‘chino’ Mañuco y Edie. La esposa de Mañuco era una aeromoza neoyorquina quien se encargaba de traer los discos en sus continuos viajes. Tenían una gran colección de vinilos. Aquel lugar le dijo NO a la música Disco y sería la semilla social para la generación del cambio. Un lugar fuera de lo común, inclusive por la propia actitud de su gente. Fue el primer point de moda y vanguardia en Lima, lugar en donde se podía socializar con gente de similar inquietud por la nueva música. Por entonces se decía que quienes andaban metidos en lo de las nuevas corrientes británicas, todos se conocían entre sí. Se trataba pues, de una elite aún algo compacta.

Las palabras de mi amigo Martín Chaquí (un asiduo concurrente al lugar) son elocuentes…

“La No Disco abría de miércoles a sábado. Era costoso entrar… y difícil. Se tenía que hacer cola en la calle. Por cierto, cola muy atractiva ya que estaba compuesta por las chicas más bonitas que puedan imaginarse y por supuesto, la mayoría vestidas al New Wave Style, es decir como Go-Go Dancers, con extra-minis y medias con franjas horizontales, zapatos dorados o plateados, sin tacos, como los de ballet. Todo era
alucinante. Era como ir a una discoteca de Marte. Algo realmente nuevo para cualquier adolescente de entonces. Y tengo razón en decirlo ya que cuando uno entraba, las paredes estaban pintadas en cuadrados blanco y negro, como un tablero. Los dos mozos (los hermanos bolas de Jesús María) bailaban cuanta canción les provocaba con los azafates en la mano llenos de cerveza. Era el único sitio en donde se encontraba una pantalla gigante a colores en esos años. Y en la cabina dos DJs. Un hombre y una mujer. Hablo de Napo, otrora glorioso pionero en el genero, maestro, atrevido y desvergonzado para poner música, cualidad que lo hizo calificar inmediatamente para un lugar de esas características, un lugar al que concurría público exigente y excéntrico que tenía mundo y que viajaba. Conocían de música… a Napo lo asistía una colombiana con una mascara de monstruo alucinante. Ella también trabajaba para No Disco como DJ… Ver los discos de todos los colores y de todas las etiquetas inimaginables junto con sus portadas, era indescriptible. Todo era vinilo. Los parlantes JBL, y los tornamesa Lenco, suizos, con agujas de diamante y contrapesos...

Los viernes y sábados la discoteca publicaba en la sección C de El Comercio, el ranking con las 100 canciones más escuchadas de la New Wave en el mundo, e invitaba al público a asistir a No Disco y bailarlas. Por supuesto que cualquier hijo de vecino que escuchaba cualquier radio comercial creía que le estaban hablando de mitología griega y de todo, menos de música…

El sitio de buenas a primeras se convirtió en un lugar exclusivo de Lima. En 1979 yo tenía 15 años y entraba con mi hermana y pasaba piola, ahora tengo 41. Veía ya por entonces a la gente bailar en solitario en la pista, tanto hombres como mujeres, y
eso no se estilaba en ningún lugar. El baile era verídico, quebrando el cuerpo hasta tocar el suelo con las manos, quebrando las rodillas y los pies, ya se imaginan cuando
ponían a Joy Division y Sex Pistols, el baile del epiléptico no se hacía esperar. Lo más gracioso era que mucha gente se caía al suelo al saltar tanto. Se bailaba saltando.
El lugar como todo buen lugar se hizo conocido y famoso, y dejó de ser exclusivo.

El letrero que había en la puerta decía ‘ROCK AND ROLL’ y era de neón de colores psicodélicos. Cuando cerró el lugar se lo llevaron al Biz Pix… La No Disco cerró porque simplemente se maleó. Se convirtió en un hueco. Eso fue en 1983…”

Doble 9: la primera radio "no comercial" de Lima

Hacia fines del verano de 1979 salió al aire la Radio Rock en Lima: Doble 9. La emisora que le decía NO a la música Disco, NO al Funk y NO al Pop ordinario. La programación de aquella emisora era 100% puro Rock. El ideólogo: el Sr. Manuel Sanguineti Orlandi. Aquella fue una nueva vía de expresión efectiva para dar a conocer a innumerables artistas cultores del Rock, los cuales eran excluidos por las demás estaciones radiales de la época por tratarse de propuestas que no llegaban, en muchos casos, al Top 40 de Billboard. Inclusive, la emisora en cuestión experimentaba tocando otros temas de los albums de la época, adelantándose de esta manera a los futuros singles Rock. Debido a ello el primero de sus slogans: FM Doble 9, la más rápida en el aire.

La identidad de la radio Rock se puso de manifiesto desde los inicios, así que, entrada la década de los ochenta, la mencionada emisora se consolidó, gracias a sus programaciones, como una auténtica propuesta alternativa, aplicando los conceptos de las estaciones radiales norteamericanas. De ahí surgió la idea del operador / locutor, es decir, del Disc-Jockey radial completo.

El primer programa enteramente musical en TV

Otro destacable antecedente se produjo desde la televisión nacional. El programa se llamó FM 7, dirigido por el Sr. Gerardo Manuel Rojas. Aquel espacio musical data de 1977 y fue transmitido los sábados de 6 a 7 PM. Debido a su sintonía, en 1980 apareció bajo el nombre de Disco Club un segundo programa de media hora de duración, igualmente conducido por Gerardo Manuel de lunes a viernes a las 6:30 PM. Aquella nueva aventura se prolongó hasta fines de 1982 (bajo su conducción). Luego de un alejamiento temporal de las pantallas retomó en Abril de 1983 un nuevo programa llamado Club 9 que se transmitió desde el recién inaugurado canal 9 ATV de lunes a viernes a las 7:30 PM. Cabe resaltar que Disco Club siguió emitiéndose desde el canal 7, aunque, claro está, sin su conducción / producción.

Aquel programa presentó video-clips de canciones, en muchos casos, aún no programadas por las estaciones radiales limeñas. Inclusive, contó con sus propias exclusividades, pero lo más importante, dio cabida a las nuevas corrientes, léase New Wave. Recuerdo haber visto a los Kraftwerk con su identificativo The Robots, a Gary Numan, Visage, Heaven 17, Haircut 100, Lene Lovich, Romeo Void, Psychedelic Furs, los iniciales clips de los Human League y Duran Duran, y tantos otros, intercalados, claro está, con los hits radiales. Uno de los detalles más importantes que debo resaltar sobre aquel Disco Club es el carácter informativo que tuvo bajo la conducción de Gerardo Manuel. Ciertamente la mejor época del programa en cuanto a emisión de videos de la New Wave se dio entre 1980 y 1982.

Súper FM: la primera y única radio New Wave que tuvo Lima

Un 19 de Diciembre de 1981 tuve un accidente que me ató a una cama por unos 45 días. Por entonces ya gustaba mucho de la música y mi compañera inseparable fue la radio y mis discos... Recuerdo que giraba el dial una y otra vez... y de pronto, había descubierto una emisora nueva que hacía sus primeras emisiones de prueba. Quién lo diría. Me cambió la vida.

La primera señal de gran importancia en la nueva música de los ochenta la dio la emisora de las 93.1 razones de escucharla, me refiero a la Súper FM que salió al aire durante Diciembre de 1981. Aquella, en definitiva, fue la puerta más tentadora para la creciente nueva generación. Pese a ello, el público oyente no representaba un número significativo para las empresas auspiciadoras, quienes preferían anunciar en las emisoras comerciales de la época. Sin ingresos adecuados, la emisora pronto vería su final. Apenas duró hasta fines de 1983. Para muchos de nosotros fue como un sueño. Lamentablemente, nunca más Lima tuvo una programación de calidad como la de aquella Súper FM. Incluso una de sus cuñas los describía muy bien. Aún la llevo presente: En Lima existen dos tipos de oyente, los que escuchan radio, y los que escuchan Súper FM... aquellas programaciones les cambio la vida a muchos de nosotros. Fue el auténtico nacimiento de la nueva escena limeña. A partir de entonces, surgirían muchas nuevas cosas en el futuro inmediato. Fue aquella la estación que por primera vez reunió a todos los artistas de la New Wave: Kissing The Pink (recuerdo muy especialmente su incansable Maybe This Day), Modern English (con su inevitable I Melt With You), Red Rockers (con la memorable China), Rescue, Josie Cotton, Roxy Music (eran muchas las canciones que pasaban de ellos, especialmente Same Old Scene, Angel Eyes), The The, Romeo Void, A Flock Of Seagulls (recuerdo algunos lados b, Commited o Pick Me Up... o el divertido Standing In The Doorway), Polyrock, Chas Jankel (...this is the story of Johnny Funk!!!), Yazoo (le llamaban Soul tecnificado...), Eurythmics, recuerdo especialmente de ellos la oscura Somebody Told Me mezclada al final con el bizarro Wind Power de Thomas Dolby y luego el Love Action de Human League... una de aquellas secuencias clásicas e inolvidables. Por cierto, Love Action fue elegida como la canción del año 1982 según Súper FM... recuerdo haber votado por ella y haber llamado la noche del ranking a pedir que tocaran también la versión 12”, tal y como sucedió. Oscar guerra contestó el teléfono. Otros grupos que pasaban… The Fixx (no necesariamente los temas rankeados, The Sign Of Fire, por ejemplo), Lene Lovich (pasaban mucho de la loca Lene...), Polecats, era clásico el Make A Circuit With Me antes del Rock This Town de los Stray Cats y por ahí A Town Called Malice de The Jam... inolvidable fragmento de la programación. Y Europeans con su Animal Song en versión súper extensa los fines de semana... que tiempos!... o el divertidísimo Melt The Guns! de los XTC, o la súper refrescante Nice Girls del dúo Eye To Eye… Sparks, Naked Eyes, Adam Ant (Picasso!), Danse Society, Heaven 17 (especialmente Come Live With Me, o aquella brothers... sisters... We Don't Need This Fascist Groove Thang!), Gary Numan (con la memorable We Take Mystery To Bed los Sábados por la noche animando la juerga), Peter Godwin, Major Thinkers, Madness, Kajagoogoo, Altered Images, Gang Of Four, DEVO, Bow Wow Wow, Cure (recuerdo aquella tonadilla que me perseguía por todo lado, la del Let's Go To Bed en su súper versión), Polyphonic Size (Dr. please!!!... Mother Little Helper), Kraftwerk (Pocket Calculator un clásico de la programación), Visage, Tears For Fears, Ultravox, Bill Nelson, Blancmange, Slow Children, Wall Of Voodoo, Nina Hagen, Q-Feel y muchísimos más, hicieron de aquella, una emisora atrevida, arriesgada, muy fresca y vital, sencillamente diferente, única e inteligente. Fue lo mejor que le pudo suceder a los medios de difusión limeños... adoraba esa emisora!

Súper FM fue como una especie de telaraña… en mi caso, en particular me fascinaba una canción que tocaban en los primeros días: New Toy (1981) de Lene Lovich. Persiguiéndola con el record de mi toca-cintas preparado, me fui contagiando con algunas otras de la programación. Cada vez eran más, y más, y terminé por ser atrapado totalmente. Y es que oír esa emisora era algo enfermizo. A un amigo lo separaron de la universidad porque no iba y paraba encerrado escuchando lo que pasaban intentando como un loco grabar todo lo que podía... Se trataba de un vicio al completo. Si te gustaba un tema, pues perseguías la programación para que te lo pasaran de nuevo... y así te ibas familiarizando con más y más canciones… Muchas veces ni siquiera decían los títulos.

Los programas establecidos, todos, se especializaban en un género musical. Teníamos Súper Jazz los domingos de 7 a 9 PM, conducido por Tito Barretto y Mabela Martínez. Súper Soul los sábados de 7 a 9 PM, conducido por Mr. Freeze. Música brasilera (Banana Café) por las tardes. E incluso Reggae (Reggae En Lima) conducido por Pepe Barretto. Sin embargo el fuerte de la programación lo constituía la nueva música de los ochenta, léase, las nuevas propuestas de los nuevos músicos adolescentes a ambos lados del Atlántico.

Algunos de aquellos DJs: Oscar Guerra, Anabelí Rodrigo, Lolita Ronalds, Gianina De Carli y Lucho Quiñe, entre otros. El jefe de programación, el ideólogo de la Súper FM, y el primer y más importante introductor de la New Wave en los medios limeños fue el Sr. Donald Wilson a quien debemos mucho pues él, le despegó los ojos a mucha de aquella adolescencia adormecida por los productos ‘idiotizantes’ que desde siempre nos pretenden imponer los medios… Abel Salazar, en tanto, estuvo a cargo de la parte empresarial y promocional de la emisora en cuestión.

Mención aparte para el programa estrella: Radio Clash, conducido por Oscar Guerra y transmitido los viernes de 7 a 9 PM. En él, Oscar se encargaba de tocar canciones aún más rebuscadas que las de la programación habitual, así mismo, marcaba estrenos, e incluso preparaba especiales de aquellos grupos. Una de las particularidades del programa era la de los fragmentos de diálogos sacados de la televisión, de Perdidos En El Espacio por ejemplo, los mismos que colaba en las partes instrumentales de las canciones de tanto en tanto… la cortina del programa era la divertida This Is Radio Clash de los Clash en la versión que aparece en el lado posterior del maxi-single… la de frases en español. Y el fondo de presentación del primer bloque: Uncontrollable Urge! de DEVO, en versión directo, tomada del clásico doble sampler, Urgh!!!...

En Noviembre de 1983 la programación de Súper FM tuvo un giro radical. A partir de entonces se llevaría a cabo un experimento que había dado resultados comercialmente positivos en RBC durante 1982, emitiendo una canción en español cada dos en inglés (del Mainstream, claro está)... el conocido 2x1: la fórmula popular dirigida desde la programación por un tal Julio Mayo.

Recuerdo haber quedado fuertemente impactado al descubrir que toda aquella programación se iba por el caño... recuerdo también haberme ‘tirado la pera’ del colegio para acudir al local de la radio y averiguar lo que sucedía. El ficticio pretexto para ingresar a la emisora y un poco enterarme de lo sucedido fue que estaba supuestamente haciendo un trabajo sobre los medios de comunicación. Fue así como pude conocer el lugar y de paso informarme que su caída se debía a la falta de apoyo por parte de los auspiciadores.
Años más tarde conocí a uno de los operadores de la Súper FM (Pepe Salinas), a quien le estoy eternamente agradecido por darme la oportunidad como DJ.

Súper FM llevó a los oídos de muchos adolescentes de la clase media limeña aquella nueva música. Es ahí donde la New Wave explosiona a nivel más o menos masivo en Lima... La New Wave se infiltró desde la clase alta y Súper FM consiguió que la clase media también accediera a ella.

La propagación de la New Wave a través de los programas de TV

A mediados de 1982 apareció La Máquina Del Rock, programa que era transmitido por el canal 4 los sábados de 3 a 4 PM y conducido por Carlos Antonio Aguirre.

Carlos Antonio tenía a su vez un programa de corte New Wave llamado Metal que era transmitido por radio América FM a las 4:30 PM de lunes a viernes. La cortina de presentación era nada menos que el clásico Eisbar de Grauzone.

En La Máquina Del Rock se pasaban los clips de la cadena musical norteamericana MTV, incluso con el sello característico y las clásicas letras en el lado inferior izquierdo de la pantalla. Por entonces, los pocos programas musicales que existían, tomaban los videos promocionales de los archivos de las disqueras nacionales. La Máquina Del Rock, al pasar los clips directamente de la señal de MTV (aunque señal grabada), se adelantó a los demás espacios musicales. Aquel programa también contribuyó generosamente con su cuota de nueva música durante aquellos años. Sobre todo hasta 1985.

Así que en la televisión nacional durante 1982 tuvimos media hora de video-música de Lunes a Viernes (Disco Club), y dos horas los Sábados (La Máquina Del Rock / Disco Club). Recordemos que la cadena musical MTV había iniciado sus transmisiones apenas un año antes, sin embargo, la única información que se tenía sobre aquella televisora, era mediante sus re-transmisiones grabadas a través del mencionado programa del canal 4. Bajo tales circunstancias apareció en Marzo de 1982 en el UHF, y en sintonía de prueba: Unitel canal 27. Desde aquella señal se transmitieron dos horas continuas de clips de lunes a domingo (5-7 PM). A fines de 1983 el espacio crecería de 1 a 7 PM... ¿se imaginan de pronto 6 horas de música diarias?. En aquellas emisiones Unitel pasaba tanto clips antiguos como nuevos. Los cartuchos promocionales de los archivos de las disqueras eran tocados íntegramente, debido a ello, se podía observar, tanto los clips del TOP 40 así como innumerables clips promocionales considerados hoy como rarezas. Aquella fue otra importante manera de propagar la nueva música para una nueva generación. En 1984 incluso, el espacio de Video-Música en canal 27 aumentó. El horario fue de 12 a 6 PM... Los viernes se emitía un programa llamado Clips (6 PM), producido por Donald Wilson y conducido por Lolita Ronalds y Gianina De Carli, de corte New Wave. Los años más representativos del canal 27 fueron aquellos. Ya en 1986 se le dio un enfoque más comercial.

El despertar de una nueva generación

1983 fue probablemente el año del despertar de una nueva generación en Lima. Se estaba gestando un nuevo escenario que tomaría mayor proporción el siguiente año.

El hecho más significativo de 1983 fue la entrada de la nueva música hecha por la nueva generación de músicos anglosajones a las estaciones radiales comerciales limeñas. Aquello definitivamente contribuyó a masificar/ popularizar o poner al alcance de un mayor número de personas un nuevo tipo de hacer, escuchar, bailar y sentir música.

La escena limeña estaba constituida por gente que gustaba básicamente de la New Wave. Aún el movimiento Gótico estaba floreciendo en Europa. Sin embargo el baile en solitario ya era algo común en Lima. También existían los Punkers. Pero aún el movimiento no tomaba la fuerza necesaria para el cambio.

El común de los mortales escuchaba Radio Panamericana, 11.60 o Miraflores... Este tipo de emisoras tocaban Rock y Pop, basando sus programaciones en los temas más populares de los Estados Unidos que destacaban en el semanario Billboard. Aquel semanario era como la bíblia para toda estación radial comercial de la época. En 1983 se dio un fenómeno a nivel comercial en los Estados Unidos. Hubo como una especie de fiebre british New Wave a nivel masivo y nos cayó de rebote por Lima desde las emisoras comerciales.

1983 fue el año de la invasión de la New Wave al mercado norteamericano, hecho que se reflejó en la propia Billboard en donde, al menos un 25% de los singles rankeados ese año pertenecieron a las nuevas corrientes, tanto inglesas como norteamericanas, así que, las estaciones comerciales limeñas que programaban todo aquello proveniente de la mencionada revista, sin proponérselo también contribuyeron de algún modo al conocimiento masivo de aquellos nuevos artistas. Al menos los que alcanzaron el TOP 40 del Billboard.

En 1984 la New Wave ya estaba en todos los niveles... recuerdo incluso que en la discoteca de la feria del hogar de 1984 bailé A Flock Of Seagulls, Europeans, Yazoo, B. Movie, Polecats, Figures On A Beach... creo que Hugo Plevisani tenía algo que ver... solía vérsele por ahí. Plevisani era conductor de un programa de TV llamado Juego Real en 1983... El tema de presentación del programa era la versión instrumental del My Secret Garden de Depeche Mode.

Doble 9: la transformación

Dos de los DJs de la fenecida Súper FM (quienes ya habían hecho historia en las desaparecidas programaciones) pasarían a formar parte en 1984 de Doble 9. Ellos fueron Anabelí Rodrigo y Oscar Guerra. Este último, llevaría su Radio Clash a la radio Rock y se transmitiría los viernes de 8 a 10 PM. Ciertamente manteniendo la calidad del original especialmente hasta 1985. Poco después, en 1988, conduciría un segundo programa llamado 99 Minutos de propuesta similar a la del desaparecido Radio Clash y emitido los domingos de 10 a 12 PM.

La entrada de Oscar y Anabelí a Doble 9 propició un significativo cambio a la programación de la radio Rock, pues a partir de entonces se le dio más cabida a las nuevas propuestas musicales, haciendo de 1984 y 1985 dos años brillantes y claves en la historia de aquella emisora. Algunas de las incontables bandas impuestas por la radio Rock en aquellos meses fueron: Icicle Works, Wire Train, Hoodoo Gurus, Face To Face, Friends Again, Talk Talk, Bongos, Zerra 1, Fiction Factory, Alarm, U2, China Crisis, A Drop In The Grey, Everything But The Girl, Smiths, Prefab Sprout, Modern English, Vitamin Z y Bolshoi, entre otros...

Aquella época fue también la de Patty Plant y su dosis de buen Rock los martes y jueves de 1 a 4 PM, indiscutiblemente, una de las personas más enteradas que pasaron por la emisora en cuestión. Y como olvidar a Johnny 99 y su destacado programa de los domingos por la tarde, o a Pepe Coronado... y Lis Stoliar, la encargada de dar salida a las primeras versiones del clásico ranking de los domingos. Todos ellos forman parte importante (a mi parecer) de la mejor época de la radio Rock. Emisora que ha sabido mantenerse aún vigente, y por más de dos décadas.

La movida subte limeña

1984 fue un año especialmente innovador en la escena limeña, incluso desde las calles, en donde se desarrolló una nueva forma de expresión social más abierta y desafiante.

Por entonces, existió cierta rivalidad entre aquellos que solían asistir a lugares como el No Helden, y aquellos otros, inmersos en la escena más radical denominada Subterránea, fomentada por las propias bandas limeñas y por sus seguidores quienes solían tratar de poseros a gente asidua a los lugares de baile y diversión.

Aquel calificativo de posero fue usado de manera insultante para referirse a aquellos, quienes gustaban del maquillaje, los peinados de cresta, las botas y las casacas de cuero, las cadenas y los metales (muñequeras, imperdibles, chapas)... supuestamente, por tratarse de gente que se identificaba más con las bandas extranjeras y su imagen. Ciertamente, la movida subte tuvo sus años de mayor esplendor desde las calles entre 1984-86. Aquella época fue, tal vez, comparable a la del ’76 británico.

La banda considerada como la fundadora de la escena subte limeña, Leuzemia, apareció en una época en la que era usual escuchar a los grupos nacionales cantar en inglés. Musicalmente, las bandas seminales del fenómeno subterráneo local, tomaron como referencia las propuestas veloces y duras del Punk Rock y/o del Hardcore. En tanto, los mensajes reflejaron su postura contestataria frente a los abusos y torpezas del sistema, tanto como a su entorno social. Narcosis cantaba por entonces: “sucio policía verde, defiendes la decadencia, el honor no es tu divisa, tu divisa es la corrupción”. El guitarrista de Narcosis fue Fernando ‘cachorro’ Vial, uno de los cultores de la literatura Rock en nuestro medio, responsable de la existencia del fanzine Costra. Aquella publicación en la que podíamos encontrar críticas sociales, biografías, nuevos lanzamientos, letras de canciones, e inclusive traducciones de ellas. Sin duda, una de las valiosas contribuciones de la época. Así mismo, y seguramente el hecho más importante, Costra Producciones apoyó el lanzamiento de cintas demo de varios grupos de la escena local.

Guerrilla Urbana, otra de las bandas que alborotó las calles, contó con Pedro Cornejo en voz, filósofo, profesor universitario, ideólogo Punk local y editor del fanzine Alternativa, publicación que apoyó la salida de maquetas. Desde entonces, Pedro, incansablemente, continuó brindando sus conocimientos a la escena a través de la publicación de tres importantes libros de Rock, de numerosos artículos en diarios y revistas, y como representante de bandas locales, además de producir y conducir dos espacios musicales en la televisión abierta.

Retornando a los ochenta, el fenómeno de la escena subterránea desde sus iniciales manifestaciones contó con la ayuda de Bestiario, aquella agrupación de estudiantes de arquitectura de la universidad Ricardo Palma quienes se encargaron de la escenografía de los conciertos.

El baile Punk llamado Pogo, aquel que consistía en dar saltos sobre el sitio dando empujones, fue adoptado por la escena subte, aunque debidamente transformado. A los saltos y empujones se le añadió puñetes y patadas. Una práctica ciertamente violenta con la que se intentó captar la atención de la sociedad.

Los mecanismos con los que se operó independientemente, reflejaron el desprecio por aquellos establecidos por la industria formal, llámese disqueras y estaciones de radio / TV. Aunque algo inconsistente, existió un circuito independiente que capturó su propio público, un público, por demás, cansado del manejo de la industria musical y del sectarismo del circuito comercial.

Fue por esa época cuando se dio inicio a la proliferación de decenas de bandas callejeras, montando espectáculos compartidos y festivales de Rock, e informando sobre la realización de los mismos mediante volantes y afiches. Inclusive en los conciertos subterráneos se repartían mano a mano volantes con las letras de las canciones. De aquella época también provienen las primeras publicaciones independientes llamadas fanzines, vía de expresión fundamental para una generación contestataria e inconforme con la falsa realidad planteada por el sistema.

Debido al inexistente apoyo de la industria, los grupos nacionales del circuito callejero usaron el cassette como una efectiva herramienta de promoción. Los demos o maquetas fueron distribuidas por las propias bandas en ciertos lugares estratégicos para su venta, pues, las disco-tiendas formales no las aceptaban... el cassette cumplió un papel fundamental para la propagación no sólo de las nuevas propuestas nacionales, sino, incluso, de las británicas, por ejemplo. Fue así como se pudo propagar nuestra música durante los ochenta. Gracias a ello, quedó registrado el material de bandas como Eutanasia (considerada por algunos como la primera banda auténticamente Punk limeña), S De M, Zcuela Crrada, Psicosis, Autopsia, Ataque Frontal, T De Cobre (la primera banda Industrial nacional) y Sor Obscena, entre otras.

1987 fue el año del surgimiento de una escena local independiente de mayor solidez. Si bien es cierto, los llamados grupos subterráneos iniciaron el estallido, fue por esta época cuando se pudo reunir todas las dispersas propuestas musicales nacionales en un solo frente.

En Marzo de 1987 se dio inicio al Concurso De Rock Nacional No Profesional con la participación de 120 bandas. Las fechas eliminatorias se realizaron en el No Helden los días domingo, en tanto, la final fue en el Campo De Marte en el mes de Octubre ante 4 mil espectadores aproximadamente. Un hecho sin precedentes que reunió a grupos como Voz Propia (ganadores del concurso), Feudales, G3, QEPD Carreño, Cardenales y especialmente dos de las propuestas nacionales más interesantes de la época, como lo fueron Lima 13 y Salon Dada. Lamentablemente, debido a la falta de apoyo, muchas de estas jóvenes y frescas propuestas se desvanecerían. En el caso de Salon Dada, Tamira y Jaime re-emergerían al poco tiempo bajo el nombre de Col Corazón (igualmente interesante) corriendo la misma suerte.

Lo que debemos entender es que la verdadera consolidación del Rock nacional parte de aquel fenómeno conocido masivamente como movimiento subterráneo. Todas aquellas bandas fueron los verdaderos iniciadores de todo lo que luego surgió. No se debe a un sólo nombre (Leuzemia) sino a todo un movimiento contestatario aunque efímero.

La No Helden y el Biz Pix

1984 fue el año del nacimiento de dos nuevos locales: Biz Pix y No Helden... ambos cambiarían la rutina de las noches limeñas.

En 1983, cuando la No Disco decide cerrar sus puertas por diferencias entre sus dos socios, el ‘chino’ Mañuco le da vida a la No Helden en el centro de Lima, en tanto su ex-socio, Edie, abre el Biz Pix en Miraflores con el DJ original de No Disco: Napo.

No Helden, el original claro está, situado en la calle Chincha, a unos metros de la Av. Wilson, Centro de Lima, fue un lugar que convocaba a gente dispar, gente proveniente de diferentes puntos de la capital. Los wavers de Jesús María y Barranco se codeaban con los provenientes de los conos, con sus polos pintados a mano y pelos parados con jabón. El lugar reunía, indistintamente, tanto a turistas europeos y norteamericanos como a los denominados pitupunks y darkies. Igualmente se podía encontrar a la gente de la nave de los prófugos, aquellos que se ubicaban en los alrededores de la universidad Villarreal. Incluso gente de la TV. Un lugar variopinto, muy pintoresco, el mismo que rompió barreras sociales, raciales, culturales y hasta políticas. La mejor época del No Helden fue entre los años 1984-86, y la música que predominó en los inicios: Dark-Gothic Rock y Hardcore español.

Martín Chaquí, un concurrente en sus primeros días, describe el lugar de la siguiente manera…

“En la cabina estaba Paul Hurtado con sus lentes de aumento y su pelo crespo, un maestro de maestros en la New Wave, ahora viviendo en España y hasta lo que sé, trabajando en el sello español DRO…

Al Jr. Chincha llegó gente nueva que no había visto jamás en la No Disco. El lugar era completamente oscuro. El administrador era Peco, el hermano de Lully, quien a la vez era administrador de el flamante Biz pix. Se jalaron al portero de No Disco, a aquel que le decían el alemán, ya que era un pata de 2 metros, pálido, ‘ojiverde’… el cobró en la No Disco y era el encargado de poner orden.

A No Helden llegó buen público. Eso fue lo asombroso del asunto. Gente más radical, pero de un status medio alto para arriba. Chicas guapas por supuesto, y la cuadra llena de carros bacanes, y la esquina, contradictoriamente llena de prostitutas de la zona haciendo la noche…”

Recuerdo que en 1984 se veía por varios sectores de Lima pintas en la calle con la inscripción Biz Pix... era muy frecuente ver esa inscripción en varias avenidas... poco después me enteré por Doble 9 que se trataba de una discoteca. Los domingos por la tarde pasaban video-conciertos o especiales de video-clips. Fue así como conocí el Biz Pix. El lugar, como recordarán algunos, quedaba en el sótano del Banco de la Nación de la segunda cuadra de la Av. Pardo. El sitio era pequeño, algo estrecho, oscuro y con desniveles (gradas) en el piso. Con franqueza, no me llamaba mucho la atención. No sabía de Napo, ciertamente. En 1986/ 87 fui algunas veces debido a que conocí a varias personas asiduas al local. Puedo asegurarles que la mejor época de Biz Pix fue entre 1984 y 1987.

Tiendas de discos y de grabaciones: expansión de la nueva música a través del cassette

1987 fue el año del asentamiento de la sub-cultura dark/Gótica limeña y con ello, una mayor y decidida proliferación de música de este género diseminada principalmente por las concurridas tiendas de grabaciones informales, quienes nos ofrecían estos discos, en tiempos en los que la industria nacional se había dedicado a editar basura debido a la ineptitud de la gente desinformada que la dirigía. Por cierto, el problema de la piratería fue consecuencia de ello.

Tener un vinilo importado en 1984-85 (por pedido) costaba unos 20 dólares y se debía esperar entre 15 y 20 días... los lugares donde conseguíamos esta música, tanto la New Wave como el Post-Punk en general eran, Megadiscos (el del Centro Comercial Arenales... aún no existía el de Pardo) y Music Nice (la tienda pequeña de corazón grande en Camino Real)... claro que una solución inmediata a los precios altos de los vinilos, la encontrábamos en el cassette y los intercambios con amigos... o la visita a la tienda Grabaciones Accidentales (de Cucho Peñaloza) en la segunda cuadra de Enrique Meiggs, San Isidro, o Soundmixer’s (la primera de todas en Lima con Kike Casterot y el legendario Chule) en los altos de la galería Los Pinos, en el pasaje del mismo nombre, Miraflores. Aún no existían otras tiendas de grabaciones.

En Mayo de 1986 comencé a trabajar en una pequeña tienda del mismo pasaje Los Pinos llamada Power Sound. Recuerdo que cuando recién llegué las paredes estaban llenas de artistas del Billboard. Así que animé al dueño del local para pedir vinilos de Echo & The Bunnymen, Sisters Of Mercy, Love & Rockets, Gene Loves Jezebel, Siouxsie & The Banshees... fue así como las paredes fueron poblándose con este tipo de música y la tienda comenzó a hacerse de una razonable cantidad de público. Poco después nació mi propia tienda Transmision records.

Las tiendas de grabaciones fueron la salvación para muchos jóvenes adolescentes hambrientos de todos los grupos de la New Wave y de la escena Dark. Igualmente fue de suma importancia la venta de valiosos discos importados de segunda mano que se ofrecieron en los alrededores de la universidad Villareal, en La Colmena, durante casi toda la década de los ochenta. Todo ello se constituyó como una verdadera alternativa para llegar a nuestra música, pues en las disco tiendas formales ni siquiera conocían algunos grupos.

Las primeras revistas de la movida limeña

Fueron dos las publicaciones especialmente interesantes que circularon a partir de 1984. La primera, Ave.Rok, con 7 números publicados entre Junio de 1984 y Enero de 1986, dirigida por Franklin Jáuregui y Alfredo Rossel, y la segunda, Esquina, dirigida por Franklin Jáuregui, esta última, una publicación decididamente más informativa en cuanto a la escena local. Entre los colaboradores que participaron en estas revistas encontramos algunos nombres conocidos, tal es el caso de Oscar Guerra (DJ de Súper FM y Doble 9), Cucho Peñaloza (conocido conductor/ video-Jockey y crítico de Rock), Daniel F. (líder de Leucemia), Lucho Quiñe (DJ de Súper FM), Pepe Barretto (DJ de Súper FM) y Helene Ramos.

Helene Ramos Tuvo en Ave.Rok una sección llamada Esquina Trafalgar desde donde informaba sobre las bandas británicas más relevantes de la época, tal es el caso de Ultravox, New Order, Echo & The Bunnymen, Cure y Damned, entre otras. Así mismo, colaboró en la parte informativa denominada Desinformation con adaptaciones del semanario británico Melody Maker. Antes de ello, durante 1983, aparecieron varias de sus columnas (Helene With The News) en los famosos Funky Hits del infatigable Rubén Nieva, desde donde también se informó sobre la nueva música británica. Helene cumplió un rol informativo de importancia durante toda la década. Incluso colaboró repetidas veces con información en los especiales de la Súper FM. En Enero de 1987 dio vida al fanzine Britania, especializado en las nuevas corrientes y poco después, en Junio de 1988, a su reconocido programa radial 2001 los domingos por la noche, con abundante información y estrenos.

Otros programas de la FM en los Ochenta

Aunque intermitentemente, aparecieron durante la segunda mitad de la década de los ochenta algunos programas radiales que no puedo dejar de mencionar…

El primero, Nueva Generación, conducido por Carlos Tello (otro de los muy informados personajes cultores de la nueva música) los domingos de 7 a 9 PM desde radio 1 FM.

El segundo, Radio Waves en radio Miraflores los sábados por la tarde, con la conducción de Carlos Olcese y Gigio Perizoli.

Aquella fue la FM más interesante de los ochenta, aunque lamentablemente al finalizar la década, sólo se tratase de algunos programas aislados. En realidad tan sólo cuatro, contando los antes mencionados 2001 de Helene Ramos y 99 Minutos de Oscar Guerra.

Otros lugares del fin de semana

Árabe Pub se inició como parte de la escena en 1986 con sus Viernes De Negro. El lugar se mantuvo en pie a pesar de los constantes apagones y el toque de queda del gobierno de turno. Una de las más importantes contribuciones del Árabe Pub fue su total apoyo a la escena local, pues, en ocasiones, llegaron a presentarse hasta 10 grupos la misma noche. La mejor época, musicalmente, fue con Johan Blanco en cabina. Sin duda fue un lugar verdaderamente Under.

1987 fue el año definitivo de la masificación de la New Wave, tanto así que llegó a varias discotecas comerciales de la época. Por otro lado era el último gran año para el Biz Pix. En general fue un nuevo año de recambio generacional. Sin duda.

Teníamos el Mediterráneo Club y el Mediterráneo Night que pertenecían al chueco Menkeli y a Javier Menese, en donde se tocaba música del Billboard combinada con una pequeña dosis de New Wave. También existía un lugar reducido conocido como La New Wave en San Isidro (a la vuelta del Medi Club de la Av. Camino Real) que prácticamente se llenaba de colegiales. Incluso Reflejos también optó por tocar New Wave. Y no olvidemos la Go-Go’s en donde discjockeaba Hernan ‘el cabecero’ Amatt.
Definitivamente la aparición del Nirvana cambió las cosas...

Nirvana: la discoteca

Nirvana era un lugar más cálido... lo bacán es que tenía varios ambientes, y sí tenías amigos en la movida, de hecho siempre te encontrabas con alguien ahí dentro.

Aquella vieja y oscura casona miraflorina situada en la esquina de la cuadra 6 de Shell abrió sus puertas en 1988. Un lugar, ciertamente acogedor, con varios ambientes separados, bar rústico, dos pistas de baile y una pequeña sala de estar. El Nirvana prolongó su período de existencia hasta 1993. Fue el primer disco-bar en Lima y en donde se incorporó desde la cabina las mezclas como programa fundamental en la música durante toda la noche. Aquellas auténticas mezclas (no sincronización y enlace) eran logradas por el carismático DJ Bencho.

Todas las veces que entré al Nirvana fue sin pagar. Conocía al chino Stanley (uno de los socios) desde la época en que él me grababa cassettes en su librería de la Av. Wilson. Eso fue como en 1985. Así que siempre se mostró amable conmigo. Aún cuando nunca lo llegué a conocer mucho. Ciertamente, siempre que iba consumía bien en barra. Tal vez por eso Victor (el barman) se acordaba de mí ya en las épocas de Bauhaus, mientras la bruja Ronald (puerta) no me recordaba.

Las veces que fui aparecía desde muy temprano y me iba cuando prendían las luces... siempre terminaba de mañana... Y siempre solía pedir Israel de Siouxsie & The Banshees, Ball Of Confusion de Love & Rockets y Twist de Tones On Tail. De vez en cuando sonaban juntas. Eso debe de haber sido en 1988-89. Recuerdo que llegó un momento en el que comencé a sentir rechazo por el lugar cuando se pasaba Guns ‘n’ Roses y AC/DC junto con The Crystal Ocean de The Mission y alguna de The Cult. Probablemente Wild Flower.

Aquel lugar tuvo un muy buen despegue. Recuerdo sobre todo el comienzo, cuando se veía más gente Waver. Me parece que llegó un momento en que el lugar comenzó a convertirse en un lugar de moda y eso tuvo que ver con la música más accesible que fue tocándose con mayor continuidad en la última época. A pesar de todo, recuerdo al Nirvana de forma muy especial. En varias oportunidades me escapé a mitad de juerga de mis amigos para ir solo al Nirvana.

Luego de la No Disco, la gente se dividió en dos, los que iban a la No Helden (Centro de Lima) y los que iban al Biz Pix (Miraflores). Pienso que el Nirvana unió ambos bandos, por eso tenía ese feeling.

En Junio de 1989 salió el número 9 de un fanzine que escribía a mano y que llevaba por título New Fanzine. En la portada aparecía Echo & The Bunnymen. El intro de ese número tenía una crítica de la discoteca Nirvana…

“Lo que realmente me molesta (Y con esto, seguramente voy a chocar con algunos lectores), es que una gran mayoría opta por escuchar Techno-Pop y para colmo, comercial. Poco se interesan por alejarse de lo fácil. Incluso las discotecas supuestamente alternativas explotan esto, tocando música que es comercial en UK, y bueno, si al menos tocaran de forma equilibrada esta música con algo de lo que vale la pena, no habría problema. Lo peor de todo es que toda la noche se la pasan con teclados y más teclados y si ponen algo fuerte, no salen de dos o tres grupos... esta es una crítica constructiva ya que es una discoteca hecha para gente que se supone llega al lugar a escuchar y bailar algo bueno. Claro que también están los desubicados que gritan y bailan en solitario la última de U2 o Duran Duran. Existen otras maneras más inteligentes de captar público, como pasando videos por ejemplo, pues la pantallita pareciera que está tan sólo de adorno...”

Me imagino que esa crítica la hice después de haberme soplado una muy buena dosis de temas comerciales en el Nirvana.

No pretendo disminuir la importante contribución que brindó este lugar a la escena limeña, sin embargo, debo mencionar dos hechos negativos de la discoteca en cuestión.

El primero me parece que fue justamente las mezclas en la música, ya que al seleccionar sólo temas aptos para mezclar, es decir, mayormente versiones extensas de beat marcado, básicamente electrónicas, con bloques instrumentales amplios… con ello se marginó mucha música guitarrera, perdiendo de esta manera buena parte de la esencia de las nuevas corrientes de los primeros años ochenta.

Nirvana jugaba con temas especialmente de velocidad entre 120 y 130 BPM en promedio. Esa auto-impuesta limitación de rangos no permitió tocar el material de muchas bandas básicas. Para ser más claro, era poco usual disfrutar en el Nirvana de bandas ligeras Post-Punk, Goth e inclusive de la New Wave de los primeros años. Pese a ello, el lugar en cuestión se hizo de una identidad plenamente ‘diferenciadora’ respecto a los demás lugares de la época.

El segundo hecho negativo del Nirvana y el más grave, a mi criterio, fue el cambio propiciado por la misma gente. No hablo de los dos ó tres primeros años, innegablemente, años que representaron la mejor época del lugar, sino, de los últimos antes del cierre. Honestamente, pienso que aquel lugar que se jactaba de reunir a un tipo de público diferente, debió hacerlo sin ningún tipo de restricciones, convocando a aquellas personas que gustaban de propuestas musicales igualmente diferentes. Sin embargo, el problema surgía en la puerta, en donde el público era espiado antes del ingreso, observándose si cumplía con los requisitos estéticos del lugar... Tras ello, el Nirvana se fue convirtiendo en el lugar de moda. Un lugar apto para cierto público que no vivió la efervescencia de los primeros años ochenta. Lugar en donde pasaría a ser más importante la apariencia que la esencia. Con el cambio empezó el declive.

Esos fueron los mágicos años ochenta, una época especialmente inolvidable para quienes la vivimos al completo... ciertamente, no todo fue bueno, también hubo rabia e impotencia frente al manejo de la supuesta industria musical y los medios de difusión, los mismos que le entorpecieron la vida a muchos...

La decepcionante industria musical formal de los Ochenta

En nuestro país nunca existió una industria musical sólida. Desde siempre, el mercado musical local se movió en base a la venta de singles, aquellos pequeños discos de 7” de diámetro comúnmente llamados 45 (RPM) que desaparecieron de las tiendas en 1987.

Los albums o long plays que lograban editarse, eran sólo aquellos de probada rentabilidad, por tratarse de discos que contenían varios hits TOP 20 del Billboard, salvo algunas excepciones. Tal vez suene exagerado pero es así como se movían los tentáculos de la industria. Tras la entrada del gobierno de 1985, la materia prima se encareció, llegando con ello el inevitable declive de una industria musical desde siempre, preocupada sólo por vender, más no por llevar cultura musical a la juventud.

En el año 1986 la situación se agravó. Apenas unos cuantos albums vieron la luz. Algunos ejemplos en concreto: jamás fue editado un disco de New Order, una de las bandas más vendedoras en los países Europeos, o de los Smiths, récord total de ventas y un clásico contundente en la actualidad al cual nunca se le prestó la atención por el sólo hecho de no figurar en los charts norteamericanos. Incluso, en el caso de Depeche Mode sólo se editó el recopilatorio de singles 1981-85 con notable retraso. De The Cure se editó el peor disco de la banda, el Kiss Me Kiss Me Kiss Me y en una insultante edición. Lo mismo sucedió con los dos primeros albums de A Flock Of Seagulls. Inclusive Erasure, la banda más comercial del Techno-Pop inglés en los ochenta nunca circuló en edición nacional. Y la lista podría continuar... los dos primeros discos de Duran Duran, por ejemplo. Ninguno de ellos fue jamás tomado en cuenta por la industria y sus ejecutivos. Falta de visión, de profesionalismo, carencia de conocimientos, desinformación, oportunismo, falta de respeto a sus jóvenes clientes... sí, de respeto, pues el producto fue desde siempre de discutible calidad, tanto por el acetato empleado como por los errores en el prensaje (con scratch incluido) y ni que decir de la estética del producto final. No se respetaron las portadas desplegables, me refiero a las de los doble album. La contra-portada fue siempre impresa en blanco y negro. No existían las fundas interiores, excluyendo con ello detalles importantes y/o fotos de la banda. En su lugar, los discos eran empacados en aquellas bolsas similares a las usadas para el azúcar… Tal vez suene duro pero quienes crecimos entre aquellos productos nunca lo olvidaremos.

En 1987 dejaron de producirse tanto los singles pequeños a los que hacía referencia, como los albums. Apenas unos cuantos llegaron a las tiendas: Air Supply, Whitney Houston, Tiffany y otros vejestorios fueron preferidos al Disintegration de The Cure, al Technique de New Order o al Violator de Depeche Mode, por tan sólo nombrar tres albums que aún hoy seguirían vendiéndose con suma facilidad, tanto como los maxi-singles que jamás se editaron.

Los grupos nacionales que se desmarcaban del circuito comercial no contaron con el apoyo, ni de la industria, ni de los convenidos medios, perdiéndose en el tiempo muchas bandas interesantes que jamás lograron grabar. Una industria sin proyección al futuro, subsistiendo de los productos irrelevantes de fácil consumo a velocidad inmediata, aquellos que ya nadie recuerda. Una triste y penosa realidad inventada por gente inepta e ignorante de su función.

1988-90 fueron los años de los cassettes con etiquetas chilenas y colombianas, igualmente, de mala calidad, pésimamente mal grabados y saturados, inclusive hasta descalibrados. Con la expansión de los discos digitales (CD) en 1990-91, la industria musical desapareció. Fue la época del quiebre definitivo de algunas cadenas de tiendas musicales. Apenas unas cuantas sobrevivieron al desastre vendiendo CDs importados, productos fotográficos y en algunos casos, hasta helados.

Las estaciones de la FM en tanto, perdieron la brújula convirtiendo sus programaciones de Pop y Rock en Salsa, electro-Cumbia y reggaeton... una FM vergonzosa y fracasada, manejada hasta hoy por la misma gente que hizo fracasar a las emisoras de los años ochenta. Gente desinformada que creció en torno a la revista Billboard y que continúa con los errores de siempre, sobreviviendo a costa de la música con la expansión de nuevas fórmulas populacheras...

¿Soluciones? Existen muchas desde luego pero esa no es mi tarea.
Todo empieza desde las escuelas. La importancia que se le debe dar a la música debería ser tomado como lo que es: auténtico arte. Es importante no sólo formar al estudiante llenándolo de conocimientos, sino también estimulando su creatividad. Para eso tenemos los museos, los monumentos nacionales, el teatro, la danza, la música... el arte. Sencillamente eso.

Referencias

La sección la Década de los 80's se basa en el documento "Historia de la escena limeña, años Ochenta", escrito por Eduardo Lenti

Comentarios

Excelente info. me parece q las emisoras estan perdiendo su identidat gracias a sus estilos populistas de ahora, ahora todas las emisoras emiten: Cumbia, Reggeton y Salsa cubana, y q pasa con esa gente q nacio y crecio escuchando talves las canciones de un padre de un tio o un hermano mayor o vivio etapas de su vida escuchando Rock y Rollas. Cada ves las emisoras son pocas, me acuerdo dela vieja doble 9, Radio 1, etc,. Deberian volver aquellos tiempo donde la musica era mas q eso, era un estilo de vida.
Saludos amigos Rocker's

Excelente artículo de Lenti. He tenido la suerte de vivir en esa maravillosa época donde el rock era pasión pero de verdad. Creo que ahora eso se ha reducido.

Muy bueno el art{iculo, pero si eso pasaba solo en Lima, imaginense lo que pasa en provincia, de lo peor, estoy en Tacna hace un año por trabajo y no existe ningun lugar donde se pueda escuchar buena musica, se han estancado en lo comercial y huachafo.....AUXILIOOOOO....

Chevere el articulo. Cuando mencionan el hecho de que los vinilos importados se conseguían solo en ciertos puntos de venta recuerdo una tienda caleta que quedaba dentro del Bazar de la Marina en la Av. La Marina con Av. Las Leyendas (lo que es hoy Supermercados Metro - casi frente a lo que era la Feria del Pacifico). Recuerdo haber entrado al bazar solo una vez en el '88. La existencia de tal discotienda me era desconocida hasta ese momento. Mi viejo compro un par de lps de la epoca importados. ¿Alguien mas visito este lugar?

Por suerte ahora se tiene internet y gente bien entendida que comparte la inquietud que manifiesta Eduardo, escucho Kool Rock Radio, es excelente, presenta la misma propuesta de nuestra tan recordada Super FM, un fuerte abrazo a todos los amigos ochenteros, a todos aquellos con los que vivi epocas que jamas seran superadas, que viva la musica verdadera, la musica con la que crecimos y que nunca dejaremos de escuchar

Por suerte ahora se tiene internet y gente bien entendida que comparte la inquietud que manifiesta Eduardo, escucho Kool Rock Radio, es excelente, presenta la misma propuesta de nuestra tan recordada Super FM, un fuerte abrazo a todos los amigos ochenteros, a todos aquellos con los que vivi epocas que jamas seran superadas, que viva la musica verdadera, la musica con la que crecimos y que nunca dejaremos de escuchar

Alguna persona que pueda darme el nombre de la cortina del programa peru jazz de la radio super fm.
Gracias!!
Felicitaciones por el articulo.

Estoy tratando d ubicar a Carlos Tello pionero d la musica New Wave en los 80 con su programa en radio 1 fm NUEVA GENERACIÓN si alguien tiene alguna información podria darme la mi hotmail es Emmanuelayax@hotmail.co.uk
Gracias

IMPRESIONANTE ARTICULO ... no he vivido lso 80tas en esa epoca pero siempre es wen osaber los origenes de la musica que uno escucha y su reforma en tu propio pais , me encanto..ahora a seguir escuchando a the cure (-o-)

Muy buen recordatorio y reflexión de los años 80. He vivido el año 84 y 85 para mi como mis mejores años, y quizás, para muchos como el mejor de los años de la musica. Los géneros que escuchaba siempre era el Heavy Metal, sin embargo también escuchaba los fines de semana los programas de P.D. en Radio Doble 9, y hasta la propaganda era buena como las del Chapu, no se olviden de Kika y Linda Ruiz. Las extraño en la radio. Las calles también eran las de la Univeridad villareal para comprar los cassettes de segunda pero que también había las no comerciales y encontrabas buena música. Bueno en fin, un gran recuerdo. Saludos a todos los radio oyentes de la buena musica.

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