The Jesus and Mary Chain en Lima

  • Posted on: 17 November 2008
  • By: Invitado

Por Juan Carlos Fangacio

El día 6 de noviembre de 2008 será para recordarlo. La banda de los hermanos Reid pisaba tierras peruanas para perforar nuestros oídos con distorsión y actitud. Aquí el recuento de una noche que aún parece irreal.

Existen algunas bandas lejanas, esas que uno nunca pensaría ver en vivo. The Jesus and Mary Chain fue una de ellas. Digo fue, pues ya no lo es más. Debutaron con el extraordinario Psychocandy, se ganaron a la crítica y a la afición juntas, mantuvieron perfil bajo e independencia, se separaron abruptamente, volvieron 10 años después con unos escasos conciertos y el último jueves –rompiendo toda improbabilidad– brindaron un concierto formidable en Lima.

La cola empezó a extenderse a las 8 de la noche, en uno de los lados del Centro de Convenciones Scencia en La Molina, un local que no conocía y que ya me convenció, por presentar todas las comodidades necesarias para conciertos de este nivel. Afuera no faltaban los revendedores, curiosos y ambulantes. La lluvia había parado un par de horas antes y dejaba un ambiente fresco alrededor de las camisas negras de los asistentes.

Diez de la noche y la gente comenzó a pasar al recinto, mientras los gigantes miembros de seguridad rompían los boletos sin cuidado y con rostros poco amigables. Después de unos cuantos minutos en que cada quien ocupó su lugar, salió Catervas, presentando su más reciente disco. Una tentativa de buena música que queda solo en eso: buenas intenciones. Sin embargo, no llegan a perder el rumbo y prepararon al público para lo que se venía.

Luego pasaron los muchachos de Resplandor (y productores de Automatic, a quienes no nos cansaremos de agradecer tanto esfuerzo y amor al arte), acompañados de una buena voz femenina que hace más etérea su atmósfera. Seis canciones –tres de ellas acompañadas por el maestro Robin Guthrie– en que ratificaron aún más su peso en la escena shoegazing mundial.

Terminó su presentación y los minutos de ansiedad crecían. La espera se hacía eterna. Ya gritábamos y pedíamos ver a los Jesus en escena. Hasta que aparecieron. Los monstruos ingresaron y saludaron someramente al público que ovacionaba sin cesar. Rápidamente arrancarían con "Snakedriver" para hacer estallar el Scencia. Imposible un mejor inicio, que vino seguido por la explosiva "Head On".

Uno a uno se sucedían los temas, todos con la misma "pureza" de la distorsión. Había visto los videos de la reunión de los Reid en Coachella y pensaba que vendrían con un sonido más pop. Pero su sonido corrosivo fue una grata sorpresa. Parecía estar viendo a la banda ochentera de la que uno se encandiló años atrás.

"Blues From a Gun" fue otro punto alto. "Sidewalking", "Cracking Up", la novedosa "All Things Must Pass", y otras más hacían delirar a los fanáticos. El concierto pasaba la hora de duración y el éxtasis era total. En la tarde del mismo día veía que, en una entrevista que concedieron a un diario limeño, confesaban que no tocarían "Just Like Honey". Están en su derecho, pero es difícil no querer escuchar una canción tan hermosa, por lo que cierta decepción me invadía.

Y de pronto todo cambió, los acordes del genial Will –oculto detrás de una cortina de luz y fraguando toda la magia con su guitarra- comenzaron con la canción en mención. "I'll be your plastic toy…" cantaba Jim y, sin ningún ánimo de exageración, me extraía lágrimas de los ojos en uno de los momentos más conmovedores de mi vida (y uno de los mejores besos que le he dado a mi novia).

Los genios se retiraban y el público, que se comportó de manera excelente, les pedía más. Volvieron con "Nine Miliion Rainy Days" y cerraron con una versión extendida de "Reverence", donde se pudo ver la acertada inclusión del ex baterista de Ride.

Casi 80 minutos que se convierten en el concierto del año en la capital (bien difícil de superar) y un momento inolvidable en la historia musical del país. Pueden refutarme los lectores, pero lo que viví ese día, nadie lo va a borrar de mi mente y mis oídos. Gracias a Automatic y, por supuesto, gracias a Will y a Jim.

"And the way I feel tonight, I could die and I wouldn't mind…"

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Comentarios

Excelente reseña! Esta si es una bandasa que combina lo q más me gusta del rock: el ruido y las letras de ese tipo. Me hubiese encantado ir pero estaba más misio que Ron Damón sin jato. Ojala vuelvan y posteen la noticia pa comprar mi entrada.

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