Dark-Gothic Rock: Los manifiestos fúnebres de la escena (Parte 1)

  • Posted on: 6 February 2008
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Por Eduardo Lenti

Durante los primeros años ochenta, una buena porción de la feligresía musical europea se vio salpicada de negro. Eran años en donde el distintivo común ya consistía en identificarse con el movimiento, luciendo un look enteramente oscuro. Inicialmente algunos adolescentes implantaron las nuevas posturas con sus atuendos, irradiando oscura magia e incluso estilo. Poco después, todas aquellas ideas llegaron de algún modo a masificarse incluso como una moda generacional, diferenciándose con ello del bando de los despreocupados y muy optimistas neo-románticos de la primera mitad de los ochenta. Ciertamente, los inicios de la escena gótica fueron tan auténticos como transgresores frente a una sociedad hipócrita y domada.

El Gothic Rock, como escena, tomó la influencia de los movimientos artísticos de ese nombre.

Del estilo de arquitectura popularizada en la Europa occidental en el siglo XV (arcos puntiagudos y contrafuertes voladores, por ejemplo), tomó la estética, adornando con ella las cubiertas de los albums y fondos de página en fanzines góticos.

La lírica de las composiciones musicales no pocas veces fue referida a temas como el de la muerte. Algunas bandas incluso denotaron obsesión por ello. También fueron frecuentes los relatos acerca de la destrucción, tanto física como del alma, aflorando la oscuridad interior de la personalidad, inclusive románticamente, con historias acerca de amores perdidos de manera trágica, tal y como se reflejaba en las novelas góticas del movimiento literario de ese nombre. Es común encontrar afinidad en la escena gótica por las obras literarias de autores como el Conde Lautremont, Lovecraft, Byron, Anne Rice y Alejandra Pizarnik.

Tampoco fue ajena la influencia del género de ficción popularizado a fines del siglo XVIII e inicios del XIX, repleto de personajes malévolos y monstruos sobrenaturales en general, o de los posteriores filmes de horror, y ni que decir de las películas mudas alemanas del Expresionismo.

Tanto músicos como seguidores del Dark-Gothic Rock fomentaron abiertamente su pasión por la muerte estética, es decir, por la muerte del cuerpo, más no la del alma. Rostros en exceso pálidos cubiertos de base, maquillaje oscuro y atrevido, a veces grotesco, sombras exagerando las ojeras, o brillantes y encendidas, labiales oscuros, esmalte negro en las uñas, innumerables ornamentos con simbología relacionada con la religión y hechicería, sobre todo esta última, atuendo negro, corsé, encajes, camisas fruncidas estilo victoriano... todo ello formó parte de aquella sub-cultura, la misma que se ha mantenido vigente a través de varias generaciones.

La influencia del gótico en el Rock de los ochenta, más que un género musical o una ‘moda’ pasajera, representó en esencia, un estilo de vida.

El aporte de mayor trascendencia de aquella manifestación, opino, fue en lo social, pues, permitió la relación entre adolescentes de inquietudes similares, por decirlo de algún modo entendible. Hablo del cultivo del alma a través del arte. Sin embargo, nos centraremos estrictamente en el aspecto musical.

Recordemos que la Inglaterra de aquellos años ya había, prácticamente, desechado los productos en los que terminaron los discos Punk. Las formaciones que lograron sobrevivir cuando el Punk agotó sus fórmulas, tuvieron que aprender con rapidez y asimilar los nuevos tiempos de forma más creativa, valiéndose de aquel impulso de rebeldía Punk pero dotándolo de sólidas bases musicales como resultado de la exploración en el pasado.

Bajo este entorno, la juventud gestaría el nuevo embrión del Rock. El mismo viejo espíritu con una nueva sensibilidad brindándonos diversas opciones de calidad artística/ ideológica.

Resultaría difícil pretender encontrar las influencias musicales que dieron origen al Dark-Gothic Rock, o al Dark Punk, como inicialmente se le conocía, sin embargo, existen algunos antecedentes de importancia que, de una u otra manera, despertaron en la conciencia de músicos post-Punkers, tendencias maniaco-depresivas, o simple afición al terror reflejado en algunas películas del cine de clase B en los últimos años de los setenta. La primera de esas influencias la encontramos en la Velvet Underground con su distorsión y tonos monótonos, en la fuerza demencial de los Stooges, en la brutalidad guitarrística de los MC5, en la provocación y violencia de Jim Morrison y sus Doors, en la sordidez andrógina y espacial de David Bowie, en los riffs y glamour futurista de Marc Bolan y sus T. Rex, en la imagen ultra-decadente y el sonido punzante de los New York Dolls, en la locura de Alice Cooper y sus espectaculares shows, y en la oscura y pesada agresividad de bandas como Iron Butterfly, Steppen Wolf, Blue Oyster Cult y muy especialmente Black Sabbath. En los dos primeros discos de Sabbath, se introdujo en el Rock un sonido rodeado de atmósferas oscuras y lúgubres, inclusive, el diseño de la primera de sus portadas reflejó cierta innovación en aquel período. Es también de conocimiento público los rumores sobre rituales y misas negras tejidas alrededor del personaje de Ozzy Osbourne. Los Led Zeppelin también serían tentados por el misterio y el misticismo, prueba de ello la encontramos en algunos pasajes desarrollados en el doble album Physical Graffitti.

Tales antecedentes, fueron la raíz que dio origen en los ochenta a tendencias musicales como el Death-Metal, por ejemplo, relacionado con la dureza y el sonido súper-pesado de estos grupos y su actitud.

En épocas del Punk-Rock, los Damned en Inglaterra, liderados por la personalidad de Dave Vaniam, se declararon admiradores de filmes de terror. Dave, llevó en sus shows el depresivo espíritu de un enterrador (trabajo en el cual se había desempeñado), y lo lució de forma sobresaliente, diferenciando su imagen respecto al resto de los grupos de la escena. Al otro lado del mundo, en New York, grupos como los Misfits, o los 45 Grave harían lo propio, levantando una escena denominada Horror-Punk y participando en soundtracks de películas de terror de bajo presupuesto. Y no olvidemos a los Cramps, quienes re-descubrieron además muchos filmes perdidos en el tiempo y que sirvieron (con sus giras europeas) de aplastante influencia para muchos jóvenes músicos especialmente británicos.

Todas estas influencias explotaron de forma innovadora, acompañada de cierta dosis de ocultismo y ciega pasión por la muerte. Teníamos, entonces, al arte gótico (arquitectura, literatura, cine) como influencia para el desarrollo del fenómeno y teníamos también las sombrías atmósferas proyectadas en lo musical mediante tonos básicamente graves, dando énfasis a los acordes menores, a los ritmos minimalistas y a los tiempos lentos, con texturas Gloomy, es decir, apagadas, tristes y melancólicas, las mismas que le proporcionarían oscuridad al sonido. El estilo en general reflejó inteligencia, sensibilidad, irreverencia, una vez más, oscuridad, soledad, placer y depresión...

Las primeras muestras de esta nueva concepción fueron exhibidas por los JOY DIVISION, en plena fiebre Punk, enrareciendo el ambiente con su fúnebre melancolía. De hecho Anthony Wilson (presentador del espacio musical What Goes On de la televisión inglesa, además de promotor de Joy Division y propietario del sello Factory) describió en su programa y en pleno 1978 a la música que hacía Curtis y compañía como gótico, comparados a la corriente Pop de la época. Aquella fue la primera vez que ese término fue usado para describir la música hecha por una banda de Rock.

En tanto el cuarteto de Londres BAUHAUS le pateaba la tumba a Bela Lugosi, creador de algunos de los films más interesantes del género, a quien rindieron tributo en su single debut Bela Lugosi’s Dead. Las atmósferas oscuras musicalizando aguerridos temas fue cosa común en los discos de la banda. THEATRE OF HATE, liderada por Kirk Brandon, aportó con sus bases minimalistas y su clima desgarrador. El cuarteto KILLING JOKE con Jaz Coleman al frente, también de Londres, fusionaron el Punk con el Heavy, y a ello le agregaron algunos toques de magia negra, incorporando la electrónica al sucio sonido.

Por aquella época, los periodistas, basados en estas primeras señales y sobre todo en la música que ya empezaba a infiltrar Bauhaus con un Peter Murphy luciendo un provocador atuendo vampiresco, acuñaron apresuradamente el término aplicándolo abusivamente sobre muchas nacientes bandas Post-Punk, ciertamente muchas de ellas de ínfima trascendencia y que nada tenían que ver con el emergente sonido. Los periodistas de semanarios como el NME (New Musical Express) y revistas como Sounds tan sólo pretendieron mostrar la naciente escena como una simple y pasajera moda, fijándose más en el aspecto de los músicos que en su nueva propuesta. Fue entonces cuando se especuló mucho de que el gótico estaba relacionado al movimiento gótico victoriano de la era medieval.

De algún modo, el Reino Unido se vio golpeado por el virus y, de pronto aparecieron cantidad de bandas contagiadas con el fenómeno, así llegarían los primeros ochenta con una nutrida escena y nombres tan fundamentales como THE SISTERS OF MERCY, cuarteto de Leeds que estuvo liderado por la personalidad de Andrew Eldritch, y que fuera altamente influencial para la escena de los primeros noventa. Y los inimitables RED LORRY YELLOW LORRY, banda de Leeds liderada por su vocalista y guitarrista Chris Reed, poseedores de una impecable base rítmica, y con dos brillantes albums: TALK ABOUT THE WEATHER (1984) y PAINT YOUR WAGON (1986) y algunos magníficos singles que recordar, tal es el caso de Beating My Head, He’s Read, Hollow Eyes, Generation y Regenerate.

Algunos críticos ingleses afirman que, socialmente, como sub-cultura, el Dark-Gothic Rock tuvo su origen en un club londinense llamado The Batcave (La Cueva De Murciélagos). El lugar tenía una muy especial decoración, influenciada, seguramente, por algún estremecedor viejo film de horror. Luego de presentaciones como las de Bauhaus, Alien Sex Fiend y Virgin Prunes, The Batcave fue reconocida como el centro de la emergente sub-cultura en la primera mitad de los ochenta.

The Batcave fue inaugurada en 1982 y se encontraba en un sótano del Soho londinense en la 69 Dean Street. La música que se tocaba incluía a Siouxsie & The Banshees, Specimen o Death Cult, tanto como Bowie, Sweet y los Cramps, e inclusive algo de Rockavilly, pero gradualmente fue transformándose en un club auténticamente gótico tras las presentaciones de algunas bandas representativas de la escena.
Debido al éxito que experimentó The Batcave, en 1983 el movimiento se masificó y aparecieron otros lugares por toda Inglaterra.

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