Slowdive deslumbra en su retorno

Han transcurrido veinte años desde la última vez que Slowdive pisó un escenario. La banda culminó su Souvlaki Tour el 21 de Mayo de 1994 en Toronto, Canada. Un video completo de aquel concierto se encuentra en YouTube. En los noventa, cuando aún se intercambiaban cintas de VHS, este video era muy difícil de conseguir.

En Enero de este año, en Twitter, una persona se da cuenta que algunos miembros de Slowdive han empezado una especie de cuenta regresiva. En The Slowdive Database, un sitio que creé ante la falta de información sobre los conciertos que Slowdive alguna vez dio, hago notar este detalle. La noticia es replicada por The Guardian y otros medios. Aparentemente,  la banda dará un anuncio el 29 de Enero. La fecha coincide curiosamente con el anuncio del cartel del Primavera Festival de Barcelona. ¿Podría darse finalmente el esperadísimo retorno? En la cuenta regresiva participan, via Twitter, Rachel, Christian, Simon y Nick. Neil Halstead, no, ya que no usa mucho esta red social.

El día 28 de Enero por la noche, me pegué a YouTube porque el Primavera Festival iba a anunciar el esperado line-up para este 2014. Lo que era un secreto a voces se confirma: Slowdive vuelve. La banda, ahora con una cuenta oficial en Twitter publica un suscinto “Slowdive ha regresado” horas después que es replicado mas de mil veces. Es un día de júbilo para los fans de la banda inglesa.

Ahora tambien con cuenta oficial en Facebook, Slowdive empezó a publicar novedades y anunciar futuras presentaciones, entre ellas, un concierto para el 19 de Mayo en el Village Underground, en Londres. El primer concierto en dos décadas.

El 31 de Enero me conecto a la página de Dashtickets para comprar las entradas para el concierto en el Village Underground. Cuando trato de hacerlo, me doy cuenta, demsiado tarde, que hubiera sido mejor crear previamente una cuenta en el sitio. Gran descuido. En apenas un minuto, la frase “Sold Out” se muestra en mi pantalla. Refresco la página pero es en vano: Ya no hay entradas.

La noticia tomó sorpresa a Slowdive quienes no esperaban tal demanda del público. A pesar de las peticiones de los fans, nada se puede hacer: Debido a compromisos de la banda, no es posible agregar una segunda fecha.

Resignado, empiezo a buscar entradas en sitios como eBay, en los que algunos inescrupulosos las venden a casi nueve veces su precio inicial, que era de solo 22 libras esterlinas. Cuando la banda anunció otros festivales en Europa, compré las entradas respectivas, pero paralelamente seguía buscando una para el Village Underground. Quería ser parte de aquel momento histórico.

Semanas después, Nat Cramp de Sonic Cathedral organizó un evento para celebrar el décimo aniversario de su sello discográfico. El diseño del poster del evento era bastante curioso, pues recordaba mucho al Slowdive EP y los colores del “Just For A Day”. En el poster no se indicaba que grupos tocarían, solo la fecha del evento, casualmente, el 18 de Mayo, un día antes de la esperada reunión de Slowdive. Los rumores empiezan a circulan en la red: es posible que la banda toque allí.

Cuando traté de comprar entradas para el evento de Sonic Cathedral también me llevé un portazo: estaban agotadas. Me quedé entonces sin la posibilidad de ver a Slowdive en el Village Underground y de asistir al evento de Sonic Cathedral en el Hoxton Bar & Kitchen. Sin embargo, insistí en mi búsqueda. Contacté a Nat y le pregunté si había alguna entrada disponible y para mi grata sorpresa, me dijo que ya no habían entradas, pero que podía incluirme en la lista de invitados (imagino que por mi labor en la Slowdive Database). Natt me reveló que Slowdive tocaría en su evento, pero me pidió que no divulgara esta información. Me guardé el secreto.

Así las cosas, preparé mi viaje a Londres apenas dos semanas antes del evento. Pocos días después de haber confirmado mi presencia en el “concierto secreto”, la suerte me volvió a sonreír: conseguí dos entradas para el concierto “oficial” en Village Underground ¡y al precio inicial! cortesía de Niall McNeill en Twitter.

El concierto sorpresa en el Hoxton Bar & Kitchen

Cuando llegué a Londres me hospedé en casa de un letón fan de Slowdive, Renars, a quién le vendí una de las entradas entradas para el show en el Village Underground. El Domingo 18 de Mayo, por la tarde, llegué al Hoxton Bar & Kitchen, un acogedor local cerca de la estación Hoxton, en el centro de Londres.  En el bar servian una gran variedad de cervezas y me sorprendió ver trabajando allí a Emma Anderson (ex vocalista de Lush).

Al lugar del evento llegué con Renars y me encontré con David de Holanda (que había conocido a través de Twitter por su cuenta The Fine Vinyl) y Andy de Inglaterra (un fanático de Slowdive –los vio seis veces a inicios de los noventa- a quién conseguí una entrada para este evento). Andy nos compró unas cervezas, San Miguel para ellos y una Cuzqueña para mi (al parecer, es relativamente fácil conseguirla en los bares londinenses). Neil Halstead, el líder de Slowdive, se encontraba cerca de nosotros y vestía una gorra blanca, camisa crema y jeans y tenía una frondosa barba que me recordaba a Tom Hanks en la película “Náufrago”. Halstead estaba bebiendo una cerveza con Nick Holton, su compañero en Black Hearted Brother.

Hoxton Bar & Kitchen
Fans durante evento de Sonic Cathedral, el día del retorno de Slowdive

En otro momento (ya eran las 6PM aproximadamente), Andy me hizo una señal y me dijo “mira quién viene aquí”. Era Rachel Goswell. Pequeña y con aquel aire angelical que le conocemos a traves de vídeos oficiales y bootlegs, Rachel se acercó a nosotros y nos saludó. Después de todo, ella, usuaria activa de Twitter nos “conocía”.

Le dije que había esperado por este concierto veinte años (cuando descubrí Slowdive ellos se disolvían) y que estaba ansioso y nervioso. Ella se puso nerviosa al saber que los fans estabamos en aquel estado. Luego se acercó Nick Chaplin, un tipo delgado, de mediana estatura y cabello corto (a diferencia del cabello largo de los noventa que le cubría casi la totalidad de los ojos) que llevaba un polo blanco con la bandera del Reino Unido y unos jeans de color plomo. Yo llevaba un polo de The Cure, que compré en Marzo durante el show de éstos en el Royal Albert Hall. “Yo quería ir a ese concierto”, me dijo. Hablamos de ellos y de la vuelta de Slowdive. Le dije que me gustaba el modelo de bajo que utilizaba (el MusicMan Stingray, el mismo que usó Simon Gallup entre 1985 y 1987). “Trato de aprender del mejor”, me confesó. Me sorprendio la sencillez de ambos, la cordialidad y familiaridad del trato con sus fans. Eran los creadores de obra maestras como “Souvlaki Space Station” y “Avalyn” pero en ese momento, aquella línea entre semidioses y mortales no se distinguía. Simon Scott, el baterista, también se acercó. Scott ya estaba listo para la ocasión y vestía totalmente de negro, con jeans, un polo y un saco.

Para aquel entonces, el line-up secreto del evento ya habia sido revelado en las redes sociales. Se presentaban nada menos que Andrew Weatherall, Mark Gardener de Ride, Ulrich Schnauss y, lo que ya era un secreto a voces, Slowdive. Rachel Goswell se despidió de nosotros y nos dijo que se iba a arreglar y maquillar para la ocasión. Nick y Simon la siguieron. Neil seguía bebiendo cerveza y se lo notaba totalmente relajado. Daba la impresión que para él era un concierto más. Era comprensible: Halstead era el integrante con mayor experiencia. Solo dos semanas antes, había estado dando presentaciones en China.

A las 7:30 PM empezó el show de Mark Gardener. Provisto de una guitarra acústica, interpretó seis temas, incluyendo canciones de Ride y un cover de Robin Guthrie (“Dice”). Se fue ovacionado por el centenar de personas que se habían dado cita en aquel acogedor lugar.

Debo admitir que no vi todo el show de Ulrich Schnauss y sólo volví veinte minutos antes junto a David y Andy para ocupar un buen lugar frente al escenario. La sala de eventos del Hoxton era pequeña, y por un momento sentí como si estuviera en Nébula. Al ingresar, nos pusieron un sello en el brazo con el logo de Sonic Cathedral. Eramos, como decía antes, un centenar de personas aproximadamente. La mayoría tendría entre treinta y cuarenta años, aunque también vi algunos con pinta de adolescentes.

Cuando las notas de “Deep Blue Day” de Brian Eno empezaron a sonar supe que el momento había llegado. Uno por uno, los integrantes de Slowdive subieron al escenario. Neil, se ubicó a la izquierda. Ahora llevaba polo blanco y ya no traía puesta la gorra. Raquel, ahora maquillada y con los labios pintados de rojo se había puesto un saco con lentejuelas. Ella se ubicó casi al otro extremo. A su lado izquierdo, estaba Christian, y a su derecho, Nick, ahora con polo negro. Detrás de ellos, Simon.

“Hola, este es un warm-up show así que no es un show de verdad” bromeó Halstead. Acto seguido, empezó a tocar las notas de la canción homónima a la banda. Sentí escalofríos. A mi lado, una pareja se abrazaba con fuerza. Algunos lloraban. Mientras tanto, las voces de Halstead y Goswell se unían en perfecta sincronía y armonía

I close my eyes / And let the ground slip / From my mind / I'm falling now / I'm diving now / I'm gliding in the sky

Hasta aquel momento, mi único contacto con la banda había sido a través de vinilos y bootlegs en FLAC. Ahora, a menos de dos metros, podía por fin sentir la belleza e intensidad de aquella música de una manera distinta, real. Sonó luego “Avalyn” y después “Catch The Breeze”. Era una de las canciones más esperadas de la noche. Nuevamente las voces de Goswell y Halstead se escuchaban al unísono:

Feels like all the days are gone / Just catch the breeze / You know it had to fall.

Slowdive en su primera presentación en veinte años
La banda en pleno, tocando por primera vez en dos décadas

Cerré los ojos y sentí paz y tranquilidad. Al finalizar las voces, Halstead, Goswell (ahora había tomado su guitarra) y Savill se unieron para crear una melodía hermosa, envolvente e intensa. Si quisieramos tratar de pensar en algún fenómeno natural para describir la sensación que produce escuchar el final de “Cacth The Breeze” quizás podíamos pensar en una caída contínua y feroz de agua, como en una catarata.

Souvlaki acaparó la mayor parte del setlist, con cinco temas, siendo “When The Sun Hits”, un clásico a estas alturas, el más celebrado. La banda también  anunciado que tocaría temas del “Pygmalion” y así lo hicieron. “Crazy For You” (en una versión algo rápida para mi gusto) y la bellísima “Blue Skied an’ Clear” (en la que Goswell aportó su voz) fueron las escogidas.

“Esta es la última canción esta noche” dijo Goswell, y continuó: “Creo que hemos tocado ésta una vez, no recuerdo dónde”. Halstead empezó con los acordes de “Golden Hair” (un cover de Syd Barret incluído en el “Holding Our Breath” EP y que efectivamente, la banda había tocado en un Peel Sessions de 1991, aunque aquella vez con Halstead en la voz). El cuarto en silencio, con un público absorto, contemplaba como Rachel daba inicio a la canción. Al finalizar “Lean out the window, golden hair...” Scotto dio la señal con sus baquetas para dar inicio a la parte instrumental. Fue un momento sublime.

La banda salió del escenario y volvió para interpretar la conocidísima “Alison”, el último tema de la noche. Fueron cerca de ochenta minutos de belleza, nostalgia e intesidad en los  que Slowdive dio la impresión de parecer una banda que no había estado sin tocar veinte años. La manera en que interpretaron –y mejoraron, como es el caso de “Golden Hair” o “Catch The Breeze”- sendas versiones en vivo, las canciones de estudio, es admirable.

Le comenté a una amiga aquella noche que, a Slowdive, a diferencia de The Cure (mi otra banda favorita) no les conozco ninguna canción mediocre. Si cuando veo a los de Robert Smith ya quiero que terminen “The End Of The World” o “Freak Show” y pasen a la siguiente, con Slowdive sucede lo opuesto: cualquier canción que toquen me complacerá totalmente.

La hora de la verdad

Al día siguiente el Village Underground, era testigo del concierto “oficial” de Slowdive. Allí se realizan normalmente toda clase de eventos culturales: conciertos, obras de teatro y exhibiciones de arte. El local es un ex-almacén que fue renovado y que cuenta con tres vagones de metro en la azotea, los cuales sirven como espacios de creación para escritores, directores de cine y músicos.

Fans de Slowdive en el Village Underground
Fans de Slowdive a las afueras del Village Underground

Llegué al Village Underground alrededor de las 7PM, apenas media hora antes de la apertura de puertas. Delante de mi había una cola con al menos medio centenar de fans. Gente con polos de MBV, Ride o el polo color cemento de Slowdive con las fechas del tour 2014 estampadas en la espalda que habían vendido la noche anterior en Hoxton (yo tambián llevaba ese polo). Alguna gente buscaba, desesperada, entradas para el concierto. Ya era muy tarde.

Ingresamos puntuales y fuimos revisados minuciosamente por los agentes de seguridad, vestidos impecablemente con camisa blanca y pantalón azul. Renars estaba conmigo y fuimos enseguida al bar a comprar unas cervezas. Luego nos trasladamos a la sala. Lo de “Undergrond” iba en serio. El lugar tenía ese mismo olor húmedo que el Bar Munich, ubicado en un sótano en el centro de Lima. La capacidad del reciento era de unas setecientas personas.

Supe de fans de Japón y Canadá que estaban en el concierto. Habían viajado miles de kilómetros exclusivamente para ese show. También habían muchos fans de países Europeos. Conocí algunos de Holanda, Suecia y Alemania; así como otros de distintas partes del Reino Unido.

Todo empezó puntual. A las 8:00 PM Younghusband, prometedora banda del sello Sonic Cathedral, tomó su lugar en el escenario para iniciar el show. Pensé en inicios de los noventa, cuando Slowdive abría para Ride y Catherine Wheel. Fue un show bastante logrado, con la energía y ganas de aquellos que quieren hacerse un nombre en la escena musical.

Slowdive subió al escenario minutos después de las nueve. Al igual que el día anterior en Hoxton, “Deep Blue Day” anunciaba que ahora les tocaba a ellos. Un fan le gritó a Rachel “I Love You”. El local pequeño, hacía que cualquier grito se escuchara en todo el recinto. Halstead siguió con un “¿Cómo va todo?” y afinó un poco más su guitarra. Cuando estaba lista, empezaron los acordes de “Slowdive”. Histeria colectiva. El público, ahora multiplicado por siete a diferencia del día anterior, gritaba su felicidad. Un hombre en sus cuarenta, a un metro de mi, lloraba mientras en el coro de la canción se escuchaba el “Slowdive,  you can’t touch me now”.

El setlist fue un calco de la noche anterior, con la adición de “Rutti” (una versión que podría mejorarse, en mi opinión) antes de “Alison”. Musicalmente, el show, estuvo mucho más logrado. La acústica del lugar era mucho más favorable y además, la banda ya con más confianza, logró que los temas se sintieran más intensos que en Hoxton. El climax de la noche llegó cuando la banda interpretó "When The Sun Hits". El éxtasis fue total. El "Sweet Thing I Watch you..." inicial dejó al publico hipnotizado y rendido. La canción no terminaba, pero ya se podían escuchar los aplausos de los fans. “Golden Hair” fue otro de los puntos más altos al igual que la noche anterior y logró darle mayor solemnidad al evento.

Fueron noventa minutos en los que Slowdive, la banda que alguna vez fue criticada de manera injusta por la prensa inglesa en los noventa, se sintió finalmente reivindicada. Los maratónicos viajes de aquellos que viajaron desde Asia, América u otros países Europeos; así como la devoción y lealtad mostrada por los fans desde el momento en que salieron las entradas hasta el momento en que contemplaban felices y absortos las melodías de canciones entrañables son prueba de ello.

Debo decir nuevamente que me sorprendió la sencillez de los miembros de Slowdive. Al final del show, cuando me acerqué a Christian Savill a agradecerle por el magnífico concierto (Savill estaba confundido con otros fans) le pregunté si alguna vez podrían tocar “Sleep” (canción de Eternal de la que Slowdive hizo un cover alguna vez).  Puso una cara de asombro y me dijo “¿De dónde conoces esa canción?”. Le dije que tenía el 7’’ de Eternal. Me miró nuevamente, conmovido, y me dijo “Muchas gracias”.  

Soy yo el que tiene que dar las gracias.

Setlist: Intro (Deep Blue Day by Brian Eno), Slowdive, Avalyn, Catch The Breeze, Crazy For You, Machine Gun, 40 Days, Blue Skied an' Clear, Souvlaki Space Station, When The Sun Hits, Morningrise, She Calls, Golden Hair, Rutti (incluida en la segunda noche solamente), Alison.

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Comentarios

Me conmovió tu reseña. A veces siento que todos los que se emocionan con la música de slowdive somos cómplices y como hubiera querido estar allí en estos conciertos y corear y sentir que comparto algo con todos los presentes. Me llegó aún más al corazón saber que eres de Lima.
¡Felicitaciones excelente crónica!

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