Yo vi a los Pet Shop Boys

  • Posted on: 17 July 2009
  • By: dsanchez

Pet Shop Boys en Madrid
8 de Julio del 2009
Pandemonium Tour

Mi afinidad por este grupo se remonta a inicios de los noventa cuando estaba en el Salesiano de Lima y descubría gracías a Pepe Zárate y a gente de la promoción 1992, grupos como Axodry, Book of Love y Celebrate the Nun. Sin embargo, entre tantos grupos "synthpoperos", fueron los Pet Shop Boys (PSB) los que más llamaron mi atención.

Por aquella época el dueto inglés había lanzado el Discography, un compilatorio cuya versión en VHS se conocía como Videography. Practicamente todos los temas del compilatorio videográfico eran o muy buenos o excelentes: "Loves comes quickly", "Left to my own devices", "So Hard" o "Being Boring" fueron tocadas hasta el hartazgo por mi VHS player Sony, ahora en manos de un amigo de lo ajeno.

Fue gracias a los PSB que descubrí grupos como Depeche Mode y luego, aunque no necesariamente tenga que ver con el estilo, The Cure, mi banda favorita. Sin embargo, por cosas del destino, dinero, edad y localización geográfica, tuvieron que pasar más de quince años para ver en vivo a esos dos genios de la música electrónica.

Recién tuve mi oportunidad en Madrid, el pasado miércoles 8 de julio en el marco de su Pandemonium Tour, gira con la cual promocionan su último y excelente disco, "Yes".

Como buen fan llegué a eso de las 16h00 al lugar del evento, el Palacio Vistalegre, una especie de Coliseo Dibos. Allí me encontraría con apenas tres personas en la fila: un chico que guardaba sitio para sus padres quienes eran fanáticos de PSB y le habían transmitido el gusto por ellos, una mujer de unos 35 años que esperaba por su esposo, y un chico de unos 27 años que hablaba bastante y que no tenía un buen concepto de The Cure, mi banda favorita. A esa hora también había quedado en encontrarme con Carlos Guerra, un miembro de la esta comunidad con quien había estado comunicándome desde hace un tiempo y que resultó ser (no lo sabía) ex-alumno de mi Universidad, la PUCP. Carlos me comentaba que él no solía ir tan temprano a los eventos porque sabía que en España la gente no se afanaba tanto por llegar tan temprano: es que con la cantidad de conciertos que hay en Madrid (a comparación de Lima), es lógico pensar que un show como el de los PSB no genere tanta expectativa como sí lo haría en Perú.

Pues bien, con Carlos decidimos volver a nuestras casas y regresar dos horas después. Yo dejé "encargado" mi lugar y retorné al albergue en donde estaba hospedados los últimos días, el excelente y barato "Youth Hostel" San Fermín. Regresé y tomé una ducha, me puse unas zapatillas para estar cómodo y me vestí con mi polo del 4Tour de The Cure, aquel que compré por la estratosférica suma de 30 euros (135 soles) un año antes en Oberhausen, Alemania. También camuflé mi cámara fotográfica, una grabadora (audio) iRiver y micrófonos para registrar mi primer contacto con los PSB (el audio del concierto lo pueden descargar de Dimeadozen)

Regresé a eso de las 18h45 y ya habían unas cincuenta personas en la cola. Luego de casi dos horas de espera, las puertas finalmente se abrieron a las 20h45, a pesar de que en el ticket se había indicado las 20h00. El lugar se había acondicionado para unas 4000 ó 5000 personas, pues la tribunas habían sido cubiertas para dar una atmósfera más íntima. El escenario de los PSB era bastante simple y pequeño, y en el fondo habían unos grandes cubos de color blanco que formaban dos pequeñas paredes y en la zona donde se suponía iba a estar Chris Lowe había un "pupitre" blanco con una laptop. Carlos y yo nos situamos muy cerca del escenario, y practicamente en frente de Chris.

Con puntualidad inglesa, a las 21h30 se apagaron las luces y el show dio inicio. Primero dos personas con un cubo en sus cabezas se acercaron al teclado que había sido instalado en la parte derecha del escenario. El fondo de una de sus clásicas, "Heart," se deja escuchar y de pronto aparece Chris Lowe y luego Neil Tennant, ambos también con un cubo en sus cabezas. El público madrileño goza con el concierto y se logra ver una inmediata conexión entre la banda y él. El show sigue con "Did you see me coming?" y "Pandemonium", ambas del último disco, para luego dar paso a uno de sus mejores temas, la íncreible "Love comes quickly". En ese momento no podía creer que estuviera frente a los PSB, a tan sólo unos metros, escuchando semejante canción con una voz de Tennant que se mantiene impecable a pesar del paso del tiempo.

El show es una fiesta total, y más aún con "Go West", en la que vemos a una pareja realizar una serie de danzas. Temas del "Please" como "Two divided by zero" y "Why don't we live together?" son interpretados, al igual que la bellísima "King's cross", en la parte más "tranquila" del concierto en la que se vio a Tennant vestido de esmoquin, al igual que en el "Actually". "Jealousy", "Always on my mind", y la excelente y mejor canción del "Yes", "The way It used to be" son también interpretadas en lo que constituye una noche de ensueño para alguien que los veía por primera vez: un equilibrio entre los clásicos y una promoción dosificada del último trabajo.

Los PSB en escena son lo que podemos llamar, "tranquilos". Nunca se van a mover como Dave Gahan de DM por todo el escenario, pero la potencia de su música y la parte visual (en el concierto se proyectaban diferentes imágenes sobre los cubos y en "Go West", éstos se derrumbaron) compensan eso.

Tennant sorprendió con una versión de "Viva la vida", de Coldplay para luego cerrar la primera parte del show con "It's a sin", en la que se podía apreciar a tres bailarinas (dos rubias y una morena) y un bailarín en una excelente coreografía. El final de esta canción vio serpentina regada por nuestras cabezas.

La banda cerró una noche increíble con dos de sus clásicas, "Being Boring" y "West end girls", no sin antes presentar a los bailarines y a ellos mismos ("Somos los Pet Shop Boys", dijo Tennant) y agradecer y quitarse el sombrero ante un público que no cesó de aclamarlos toda la noche. Justamente, tres fans que no paraban de cantar y saltar toda la noche, y que estaban exactamente frente a mi, fueron premiados por los PSB con unas invitaciones VIP al backstage.

Al final no pude evitar comprarme el polo de la gira, un polo gris con las letras PSB en la parte del pecho y la lista de conciertos en la espalda, al precio de 30 euros. Bastante caro (sí, carísimo), pero el recuerdo de un concierto memorable como aquel no tenía precio.

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