Siempre vuelo sobre la noche , sin alas terrenas, como buscando el precipicio.

Estoy sangrando existencia, en este preciso momento, que escribo estas líneas. En mi sangre se han mezclado las cascadas del vodka; los ensueños del hachís; y la “sobriedad púrpura” de la cocaína; mientras los residuos de opio, me recuerdan algunas visiones sin orden, algo así como el caos. No obstante, llega una bella dama, de bellos labios, y de un tatuaje pequeño, en el brazo izquierdo. Ella me devora con los ojos, y mueve su lengua, con un dulce anhelo. Me pide sentarse a mi lado, con esa cortesía que tienen las féminas bellas, preciosas, hermosas. No recuerdo (en este instante) si le permití acompañarme… pero, está a mi lado. Mi cabello (rebelde) cubre mi cara de demente, dándome un aspecto de un ser aparecido, venido de algún lugar lejano, distante. Hoy parece que no existo… Me siento muerto, pero… La hembra blanca, me invita a su habitación del hotel, con la finalidad, clara y precisa de practicar el coito. Muy continuamente me niego, cuando la mujer no es atractiva, y hasta “invento” algunos pretextos de índole demencial... Me encuentro acostado, junto a mi compañera accidental, ni siquiera conozco su nombre, pero... su olor es una maravilla; su saliva es soma; sus movimientos, son el preámbulo al paraíso sexual; y cuando gime, es el canto universal.

Me dispongo a descansar un poco, pero se me ocurre, examinar mi correo electrónico, y, ¡sorpresa!, me ha llegado un texto, nada interesante, por lo cual haré algunos comentarios:

Hace un tiempo me han tratado de localizar diversos “escritores” con la finalidad de elaborar una biografía de mi ataúd de huesos. Quienes han tenido la suerte de contactarme les he mostrado mi nulo interés en llevar a cabo semejante tarea. Desconfío plenamente de sus capacidades para poder trabajar intelectualmente sobre mi persona. Así es que en la mayoría de los casos me he negado rotundamente. Argumentando (si así lo estimo conveniente) que en un futuro incierto, yo mismo, seré el encargado de realizar semejante autobiografía. Nadie, absolutamente nadie, conoce mejor mi ser y sus circunstancias, como Yo. Este “pendiente” estaba ya en el olvido, hasta que llegó a mis manos (de demonio) el presente trabajo literario, que usted, estimado lector, está por leer, y el cual no me esperaba. Pero al descubrir que quién lo firma es nada menos, que mi fino amigo, y gran anfitrión, el “recluido voluntario” del manicomio de Turquía, J. Capaverde; pues… me dio gusto. Me tuve que beber una botella de ron, fumar hachís, y hasta… inhalar “todos los polvos del cosmos”. Desde luego, tuve que invitar a mi pareja, para “festejar” semejante acontecimiento. Ella, está que arde toda, es la pasión misma, se me queda mirando un poco asombrada, y me comenta: parece que no estás complacido. Sólo me carcajee, como lo hace un enfermo mental..
Por ese motivo me es grato compartir con mis leyentes, estas líneas sobre mi existencia. Adelante pues… aquí está (narrado) sólo un “minuto” de mi desquiciada vida.

NOTA: Espero me sigan escribiendo mujeres de 15 a 23 años de edad, y que sean preciosas, muy preciosas…Cuando mi amante eventual, me vio escribiendo estas palabras, me dijo: ¡Oh!, Seis, no soy suficiente para ti. No, contesté, mientras inhalaba un cigarro, con una dicha inenarrable.

Atte.

EL SEIS.

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