Mecano: Una chispa en mi vida

  • Posted on: 13 September 2005
  • By: La_Sombra_Espía

Una chispa en mi vida... Le robo esa frase a la mexicana Erica Buenfil para describir lo que es Mecano en mi existencia de melómano. Una banda cuyas canciones tienen una forma muy sutil de llegar al corazón. Definitivamente, es un grupo entrañable y que despierta cariño y ternura.
 
Por el otro lado, son pioneros por donde se los mire. Uno de los primeros grupos en incorporar la electrónica en su sonido, en el uso del Fairlight, aquel sintetizador característico de los ochenta. Uno de los más preocupados por la calidad de su sonido y uno de los primeros en asumir la new wave en nuestro idioma. Mecano dejará una gran escuela: desde "Video", "Club Naval", "Ole Ole" (¿quién compuso la legendaria "No controles", a ver?), "Betty Troupe", hasta "La Unión", cuyo primer y mejor disco fue producido nada menos que por Nacho.
 
Y por si fuera poco, son los reyes del doble sentido. Allí donde los pazguatos se siguen creyendo el cuento de la inocencia y la ñoñería, Mecano les pasa la mano por debajo de las barbas. Como esos revejidos que aparentan tener 10 años cuando tienen 14 y que mientras las chicas los apachurran porque los ven lindos, ellos les agarran las piernas impunemente. Benny Hill es un papafrita al lado del "inocente" Nacho Cano.
 


Hasta donde sé, las broncas con Alaska, hacen que en España la comunidad gótica y new wave le haga la cruz al trío. Recordemos que gran parte de la movida dark y new wave española (más o menos el 85%) es descendiente directa de los sonidos y la actitud de Kaka de Luxe, Pegamoides y Dinarama. Los mismos Mecano, no pueden evitar las influencias de la mexicana con la que se tenían hambre... pero esa es otra historia.

Aquí un pequeño recuento de los álbumes del trío maravilla:

Mecano (1982) (10 pts): No recuerdo un álbum debut en nuestro idioma que ostente siquiera la mitad de la calidad de éste. Un disco lleno de canciones en las que los sintetizadores cumplen un propósito y lo hacen a cabalidad, para recrear ambientes afrancesados ("Cenando en París"), lisérgicos ("No me enseñen la lección"), oscuros ("El fin del mundo") y hasta chimbombos ("La máquina de vapor"). Cada canción es diferente de la otra, sin que eso canse al oyente. Transitan por un terreno donde es facilísimo cagarla, pero no sólo no lo hacen (lo que ya es genial) sino que logran hacer una tarea redonda desde esas coordenadas. Puntos altos: Los radiados "Me colé en una fiesta", "Hoy no me puedo levantar", "Boda en Londres" (sniff!!... la más más de Panamericana) y "254.13.26". Si se incluía en este disco "Quiero vivir en la ciudad", lado B del single "Hoy no me puedo levantar", era la perfección en patines.

Dónde está el país de las hadas (1983) (3 pts): ¡Plop! Parece que voy a hablar de un grupo diferente al del disco anterior... una decepción desde la carátula (de lo más fresa) hasta la música en sí, pasando por los títulos de las canciones. De tanto andar por el borde, trastabillaron y metieron la pata en el charco. Empieza el disco con el lindo instrumental que le da título, como para encandilar a la muchachada... pero de allí empiezan los temas que inspiran vergüenza ajena ("Ese chico es una joya", "La bola de cristal", "Un poco loco", la horrible "La fiesta nacional", "El balón"). Quienes odien a Mecano, aquí tienen todos los argumentos para sacarles el ancho. Sin embargo, todavía hay espacio para canciones grandiosas: "Barco a Venus", "El amante de fuego" y el tema título. Se enmendaron después.

Ya viene el sol (1984) (8 pts): En este disco el fairlight es el arma principal de Nacho como compositor y logra puntos inspiradísimos como "No pintamos nada", "Ya viene el sol", "Japón" (sensacional uso de efectos electrónicos). Aquí se reivindicaron del disco anterior, con creces. Incluso Ana se apunta en la composición de la divertida "Mosquito". Si no fuera por "Hawaii Bombay" (¡fuchi!), estaríamos ante otro disco redondo. Termina con un tema bellísimo: "El mapa de tu corazón", un regalo para almas tristes.

Entre el cielo y el suelo (1986) (10 pts): Sin exagerar este es uno de los 10 ó 15 mejores discos que he escuchado en mi vida. Aquí se cierra la etapa de Nacho como principal compositor, para darle paso al predominio de José María. Arrancan con "Ay qué pesado" (yo mismo debería prestarle atención a la letra) y luego siguen con la oscurísima "Angel", la historia gitana y malditista de "Hijo de la luna" y "50 palabras..." (prohibido escucharla en días previos a una mudanza que inspire tristeza)... un poco difícil seguir con esto, porque cada canción pide a gritos que uno se explaye... me aguantaré esas ganas para decir que los puntos altos a mi criterio son: "No es serio este cementerio", "Esta es la historia de un amor" y "50 palabras...". Un consejo: para maximizar el efecto, escúchenlo en medio de un jardín o parquecito con plazuela, de noche y alumbrados por una luz azul o verde intensa. Yo sé lo que les digo.

Descanso Dominical (1987) (6 pts): Suena "El cine" y uno cree nuevamente que empieza el romance... pero la diversidad y el querer abarcar tantos estilos en un solo disco hacen que éste sea un plástico que se disfruta más saltando las canciones que de corrido. Una cosa que lo salva es que los temas son muy buenos, "El cine" y "Laika" están a la altura de cualquier tema del "Entre el cielo y el suelo"... "Un año más" es excelente también, así como "Héroes de la Antártida", aunque este último tema patina por querer dar una lección de historia al paso en la letra. Las baladitas... un poco sosas y aburridas, a mí eso de "Mujer contra mujer" no me escandalizó ni entonces ni ahora... "Quédate en Madrid" tiene una melodía bonita, pero a la letra no le entiendo un reverendo carajo, "Por la cara" es bacán, pero ¿qué hace aquí?... El gran defecto del disco: No se cohesiona. Por lo demás... pasa piola.

Aidalai (1991) (4 pts): "Y aunque la historia se acabó... hay algo vivo en este amor", reza "El 7 de septiembre"... la mejor canción de este Aidalai, donde Mecano muestra que ya se nos estaba yendo... moría por el divorcio de ideas entre los hermanos Cano. Uno quería ser un trovador latino y el otro quería seguir disparando al corazón desde sus sintetizadores. Si hubieran separado los temas a guisa de disco doble entre los temas compuestos por cada uno, le pongo 8 ó 9 puntos a las canciones de Nacho y jugaba frisbee con el disco de José María, culpable de todos los puntos bajos de este plástico. "Naturaleza muerta" (temón) es lo único que le rescato al hermano mayor. Mecano se nos estaba yendo... y finalmente se nos fue. Para la posteridad: "El 7 de septiembre", "Naturaleza muerta", "El fallo positivo", "JC" y "El lago artificial".

Y aunque la historia se acabó... hay algo vivo en este amor.

Recopilaciones y resurrecciones... paso.

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